sábado, 24 de enero de 2009

Una espera contínua





En esa moderna civilización, en esas penumbras donde está la pequeña Antonella en silencio esperando a esa persona que ella tanto desea y ama, el reloj marcaba los minutos los segundos y las horas lentamente como el paso del anciando de al frente que pretendía volver pronto del almacen, como el sígilo de las miradas circundantes del lugar, como la caída de las hojas marchitas de tanto sol, y benignas por su envegecimiento.... allí estaba.... la misma muchacha de piel pálida y ojos amarillos... allí esperaba pasientemente para ver aunque sea un segundo y cruzar su mirada con la de aquella persona... recordó por un segundo los bellos momentos que juntas habian pasado, aquellas tardes de charlas o las veces que juntas reposaban en los flores de cerezo de afuera de su casa... se pregunto... que era lo que estaba haciendo su amada abuela que no regresaba... se pregunto cuantos años más tendra que esperar para poder sentir ese goce de un abrazo suyo... ya se habia hecho de noche y nuevamente la pequeña Antonella volvio a su casa, contemplo unos segundos el mar y se dijo...mañana volvere a ver si ha vuelto... y asi pasaron los años...





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