martes, 27 de enero de 2009















26


La noche anterior la imagen de una pequeña se divinizo en mi mente, era ella un ser muy dulce y angelical casi tan perfecta como la silueta de el pasado, casi tan impotente como la brisa eterna, allí estaba junto a mi me sonreía y me decía que yo era importante para ella, eran los tibios amaneceres que juntas proseguíamos, de repente su mano rozó la mía y las sensaciones eran fabulosas. El reloj dio su primera alerta, era el momento de levantarme pero aquella noche se me había hecho tan raramente corta que tenia la sensación de no haber dormido, aunque me acordaba de aquel sueño, me traía un poco de sabor y gustito a la vida, pero al sentir el sol en mis ojos sentir que hoy era un nuevo día donde…


Hoy comenzaban las clases, tendría compañeros nuevos, en realidad nunca me lleve bien con mis otros compañeros y mis compañeras, la verdad que ellos me consideraban, me querían y se notaba, pero yo no solía encajar en aquel mundo que ellos solían incluirme, pero trataba de disimularlo, parece que era muy buena actriz por que no lo notaban, seguían llamándome en cada fiesta que hacían e incluyéndome en todo festín que realizaban, era bueno lo pasaba bien, pero ya no era lo mismo, algo me faltaba, necesitaba sacar de mi mente aquel dolor que permanecerá en mi esencia que estaba inyectado en mis venas sin poder arrancarlo ya que aun ella permanecía presente en aquel lugar.
No tenía ánimos de levantarme era realmente un asco, volver a una rutina del cual me fatigaba, lo único esperaba que este año no me atisbaran más los profesores con las mismas estupideces de siempre, no era rebelde no me podría considerar como tal, siempre hacia cosas que no quería hacer, pero igual las hacia, aunque nunca fue de mi gusto estudiar, me aburría ver a mis compañeros siempre mas lentos que yo, entonces solía dedicarme en mis ratos libres a molestar. Hoy seria distinto, iría a un colegio nuevo y sinceramente no quería ser la misma persona que era antes de conocerla, quería cambiar, quería no ser yo, pero a la vez serlo, quería dejarme de comportar tan infantilmente y volver a ser la mejor en todo destacarme en mis promedios y darle el gusto a mis padres para que ellos no tuvieran otra alternativa de dejarme en paz, y no tuvieran excusa para molestarme, mi prima de estados unidos me estaba convenciendo en ir a estudiar mis estudios superiores allá, y era ese mi objetivo a conseguir, no quería tener ninguna regalía por parte de mis padres como siempre se han caracterizado en entregarme todo en bandeja, de ahora en adelante quería que todo fuera totalmente diferente, quería valérmelas pro mi misma, y no tener que depender del dinero de papá. Mis padres de hace mucho tiempo me habían dado la opción de irme de este lugar, pero yo no les hice caso solo para llevarle la contra, aun cuando me entusiasmaba la idea de vivir en esos lugares, todo aquello por un capricho de niña chica, creo que todo esto me había servido, para madurar aunque sea una décima, algo había avanzado.
Por un segundo comencé a recordar aquellos momentos de lugares aquellos silencios escondidos frotados por el aire que juntas habíamos construido, todas esas anécdotas que tan solo tu y yo sabíamos, esas desenfrenadas locuras sanas que nos venían, a veces recuerdo aquellos momentos cuando el tiempo no existía en nuestro apasionado juego de amor, aquellos momentos que se nos detenía el mundo y éramos solo tu y yo la que funcionábamos como si éramos solo nosotras en él, todo gracias a tu amor, todo gracias a lo que juntas habíamos fragmentado, y que juntas lo habíamos roto. Me costaba aceptarlo que estuvieras tan lejos de mí y que tan cerca de la vez, me costaba imaginarte en aquella misma ciudad que yo, y que no nos hayamos topado como si la tierra te haya clavado, yo permanecía recorriendo las mismas calles que juntas caminábamos, pero tu rastro ya se había borrado tus huellas, sus sigilos, aquellos momentos que corrías por la arena y contemplaba como el viento reposaba tus cabellos y los acariciaba.
Caminaba desganada, no quise que me fueran a dejar, quería llegar por mi misma, al ver el establecimiento me pregunte si me recibirían bien o me harían mierda con sus comentarios poco apropiados, era un ser tímido, poco hablaba poco sentía. Era difícil tener amigos tener ambiente de un día para otro, mis amigos realmente eran los que habían estado junto a mi en muchas ocasiones, y tenia muy pocos.
Al llegar sentí las miradas de todos, era un nuevo año y la mayoría eran amigos de hace muchos años y yo era la muchacha nueva, la que todo el mundo hablaba por las espaldas y la chica q todo el mundo la observaba y allí estaba yo, me sentía como si estuviera en un enjambre de anodinos que no dejaban de mirarme y decirse cosas en el oído mirándome, me sentí como si fuera de Marte, de todas maneras yo no venia a verlos a ellos, no me importaba lo que opinasen, solo yo venia a una sola cosa, mis estudios y volver a lo mismo que había dejado botado retomar todos mis planes, solo tenia que estar dos años y luego me iría de este país, era lo único que me pasaba por la mente. Para mi todos eran tan iguales a mis ojos no había nadie que resaltara del resto, hasta que de repente sentí un chillido todos nos dimos vuelta, el profesor aun no había llegado.
----Ahhh!! Me persiguen córranse de aquí!!! Helpme!!!
Era su rostro era su fisonomía, era su dulzura que encantaba mis ojos, eran sus gestos, era la chica que había soñado la noche anterior, era ella y mi corazón nuevamente volvía latir, por un segundo sentí como si mis oídos se desvanecieran y solo la escuchaba a ella, no podía dejar de mirarla, ella corría un muchacho la perseguía y salieron dos chicos a ayudarla. Todo el mundo la fue a ver y le preguntaba como estaba, ella sonreía y recuperando el aliento hablaba, estaba lejos de ella, pero no dejaba de mirarla no quería perderme un segundo de aquellos gestos tan conocidos pero a la vez tan distintos, al resto de la gente, verla era como si estuviera viendo los típicos monitos chillones japoneses, la atención de todos era para ella. Uno de los chicos le tomo la mochila gentilmente ella le sonrío afablemente el otro chico le tomo el abrigo y lo colgó en el cuelga ropa, y yo permanecía en el mismo lugar contemplando a aquella muchacha, nunca una chica de mi edad me había llamado la atención, ella… lo había logrado, su rostro era tan distinto al resto no era muy común ver a alguien así, su pelo al viento largo y con rizos sus ojos eran azules cristalinos su belleza era sorprendentemente encantadora, de repente me miro algo desconcertada muchas personas la seguían cada paso que ella daba, pude escuchar que una de sus compañeras le había dicho que yo era la chica nueva y que era bastante freak, ella camino a mi y mis oídos seguían tapados mi corazón latía mas rápido y yo me decía que no quería volver a sentir aquella sensación, no nuevamente no me lo permitiría, así que me decidí a ser cortante y fría.
---Hallo!! Así que tu eres la chica nueva?
Su voz era tan encantadora como una niña pequeña de 10 años, pero sus ojos su forma de ser su temple era sin duda lo que mas llamaba la atención de aquella chica.
Yo no le dije nada solo la mire trate de ser algo cortante, pero tampoco que se viera de mala cortesía.
Me sonrió afablemente y al verla me sonroje, todo el curso estaba en mi puesto y mirando mis reacciones y el de la chica hermosa que me estiraba su mano para que yo se la estrechara, yo no hice ningún ademán.
--Si la chica nueva parece que es muda si no habla nada, y es algo autista, será mejor que la dejes en paz, Ashley …
Yo me di la vuelta y comencé a revisar un cuaderno, sentí las miradas de todos.
---Emm…no… no la traten así, debe de tener alguna razón por el cual no les habla a ustedes…
Y ella aquella muchacha tenia razón, había dado en el clavo no les hablaba por que no me importaba hablarles les encontraba tan inútiles e inservibles como bichos que no saben mas que hacer que husmear en lo que no les interesa.
Tenia unas ansias increíbles de conocerla de saber su nombre, había llegado el profesor, lo único que esperaba era pasar inadvertida y no tener que presentarme solía darme vergüenza esas cosas, porque será que en situaciones vergonzosas pasa justo lo que menos quieres que pase.
----Amelie ven conmigo para que te presentes con tus compañeros.

Por un segundo maldije al profesor por su genial idea de avergonzarme en publico, me levante puteando en voz baja al profesor, camine cabizbaja al ver a todos mirándome y aquella muchacha que no sacaba la visa de mi me sonroje. Por un segundo me pregunte si me saldría la voz porque sentía que no me saldría y que no podría hacer nada para remediarlo.
---Hola… mi nombre es Amelie Large Kirsthen.
Alguien había bromeado sobre mis apellidos, diciendo que eran gringos, y bien no se equivocaban mis dos padres lo eran, solo era yo la freak que había nacido en esta mierda de país, cada segundo mas me convencía que quería desaparecer de este maldito lugar.
Su rostro era tan perfecto desde adelante podía verla con mayor perfección, su asiento estaba algo alejado del mío, pero en este momento yo solo me detenía a mirarla y sus ojos no se separaba de los míos, me dije nuevamente y me advertí que no siguiera con aquello no quería que pasara lo mismo que la ultima vez no quería volver a caer, en esta estupidez innecesaria que lo llaman amor. Su rostro me traía algo conocido, pero no quería aceptarlo. Durante la clase permanecí hundida en mi cuaderno y preguntándome el porque me traía algo parecido de alguien aquella muchacha. El profesor paso la lista y ella contesto antes que le dijeran.
----Presente…
El recreo era un alivio, ordene lentamente mis cuadernos y sin querer mi vista se desvió a su puesto, ella me miro y corrió a mí. Yo me sonroje inconcientemente, me tomo del brazo y yo debería haber parecido un tomate las miradas eran demasiadas notorias, todo el mundo nos miraba. Mientras ella me sonreía y me decía.
---Tranquila si no te haré daño… solo quiero mostrarte algo.
Me pregunte porque a mi? ella tenia miles de juguetes con que jugar porque había escogido el mas desvalido y mas cojo de su rebaño, pues bien así me sentía que todos eran sus juguetes y ella los manipulaba, por lo mismo no quería caer en sus redes me rehusaba a todo tipo de contacto, le solté el brazo déspotamente y le dije.
----Lo siento pero no quiero acompañarte.
Ella me quedo mirando tristemente sentí como si un nudo en mi garganta atorara mi respiración, las miradas eran inevitables yo me di la media vuelta y camine hacia el kiosco, solo un refresco podía hacerme olvidar el mal rato.
Por un segundo me pregunte si estuvo bien haberla tratado tan descortésmente, mal que mal ella no tenia la culpa de lo malo que me ha pasado y de todo lo que había vivido hasta entonces. Tome un sorbo de bebida y me decidí me iba a disculpar, aunque me daba un cierto de miedo, aquello pero lo haría, había actuado mal y la conciencia me pesaba de una manera increíble. Subí las escaleras lentamente como solía hacerlo, era tan sigilosa y cuidadosa para mis cosas solían recalcármelo mis padres, pero me encantaba ser así, no encontraba motivo para apurarme mas de lo que tenia que ser. Me quedo detenida observando una estatua de Beethoben, me encanta como era lo encontraba la personas mas extraordinaria que había existido en el planeta, era prácticamente mi ídolo, él aun siendo sordo pudo tocar lo que ningún humano podría hacer pudo proyectar el sentimiento convertido en música y hacer excitar los oídos de su expectante público, el no era humano, era sin duda un dios.
De repente siento un golpe fuerte y caigo al suelo, mi botella salio volando y se estrello en el suelo partiéndose en miles de fragmentos quien había sido el ser que se había atrevido a tocarme y hacerme aquello mire desafiantemente, en el suelo solo había una personita era aquella niña, me miro algo aturdida y me sonrió, alrededor de ella miles de papeles disueltos por el piso, se levanto y yo pasmadamente le observaba desde el suelo, me ofreció su mano yo algo aturdida se la acepte, al sentir su mano pude sentir una sensación en mi pecho era ese calorcito que entraba por dentro eran esas mariposas que no quería sentir, me miro y me dijo.
----Lo siento… suelo ser tan desastrosamente estúpida, te lastimaste?
----Eh…no… creo que no…
Me mire el brazo y un trozo de vidrio había traspasado mi mano, no había sentido dolor hasta cuando la hube movido y me percate de la herida y de la sangre que chorreaba por mi mano, ella me vio y tomo suavemente mi mano, me sorprendió su delicadez su ternura con que me miraba, me demostraba afecto sin conocerme, sin saber quien realmente era.
---Lo siento…lo siento tanto…vamos te llevare a enfermería.
---No no es necesario gracias estaré bien.
----Pero si estas sangrando?
Su rostro era de preocupación absoluta, porque causaba aquello en ella si ni siquiera me conocía, además yo ni siquiera me estaba quejando para que se preocupara tanto por mí. La mire y le dije.
---Enserio no es necesario ir a enfermería...
---Yo te llevo.
La mire con frialdad no quería volver a sentirla cerca, cada vez que se me acercaba mi corazón latía mas fuerte, no quería volver a sentir aquella sensación tan inestable en mi cuerpo y le dije.
---No es necesario puedo ir perfectamente sola.
Me había dolido haberla tratado así, pero era la única manera de que esto no volviera a pasar, era ella o yo, y ya estaba aburrida de elegir por el bien de los deas que terminaba ser catastrófico para mí.

Una de las muchachas llamo a una inspectora que al verme me llevo a la enfermería, mi brazo goteaba y goteaba, y yo me preguntaba que otra cosa me podría pasar en él día hasta ahora no había sido del todo bueno. Sobre todo el encuentro con aquella muchacha.
Al llegar me limpiaron la herida e intentaba sacar con pinzas el pedazo que se había incrustado en mi mano, al hacer fuerza las enfermeras hacían que mi mano me doliese más de lo normal, me era imposible haber sentido tanto dolor si de hace tiempo atrás solía cortarme y no dolía tanto como aquel vidrio incrustado en mi mano, una de ellas me puso un paño en mi boca ya sabia lo que se vendría, dolor intenso y hasta que había salido, y con el bastante sangre, me cosieron rápidamente y llamaron a mis padres que por cierto ninguno de los dos estaban, andaban en un viaje por Europa y su hija casi desangrándose aquí en este maldito país, así que Feli con FEDE me fueron a buscar, al salir de la enfermería, estaba aquella muchacha, me sorprendió tanto verla allí, me miro y se acerco a mí.
---Estas bien?
Yo algo aturdida por la anestesia que por cierto me la habían administrado antes de sacarme el vidrio pero no me había hecho efecto y justo al salir mis piernas empezaron a desvanecerse y la enfermera me agarro pero yo era mucho mas alta que ella veía que el suelo se acercaba a mi y yo no podía hacer nada ni siquiera mover mi boca y ella me tomo con sutileza y me dijo.
----Tranquila que estoy contigo…
Aquellas palabras retumbaron en mi mente eran sus palabras eran sus frases, era Pau en el cuerpo de aquella muchacha, p me tomaba y me llevaba de vez en cuando me sonreía, FEDE al verme me tomo en brazo y yo pude ver su sonrisa esbozándose en su hermosa fisonomía, quería agradecerle pero no podía mover la boca, sentía todo mi cuerpo dormido, cerré mis ojos y desperté en mi casa.





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