martes, 27 de enero de 2009







16



Mantos en la oscuridad sonrisas en falsedad, rombos tallados en los árboles de mi camino, cuanto puede talar el ser humano en tu propio árbol, cuanto es lo que realmente puedes llegar ayudar a una persona? Cuanto…¿Cuanto es lo que llegas a conocer a esa persona?...


Había vuelto a la casa, despertándome en esa misma habitación con lujos y chulerías que en cierta forma me agradaban estaba acostumbrada a ese tipo de vida, que cambiarlo era bastante pueril e ilógico por unos meses quise demostrar lo que realmente no era, es mi sangre la que me tiene aquí, soy yo y todo lo que me ha hecho como soy lo que me hace permanecer en este lugar.
Todo era como antes, la única diferencia esa extraña conexión entre Pau y mi madre, me daba miedo, y sinceramente me ponía los pelos de punta, el solo hecho de imaginarme mi madre queriendo tener algo con ella, me daba escalofríos.
Paula era una chica tan hermosamente encantadora, y pues no era la única que opinaba lo mismo, de hecho tenia un no se que, que llamaba la atención de todos por donde ella pasare, solían darme celos cuando hablaba con sus amigas sobre todo aquella chica de pelo corto que la miraba distinto, me daba un cierto cosquilleo, pero aun así me daba algo de recelo preguntarle a Pau. Esa misma tarde ella se tomo libre, no me dijo el porque, debí de suponer que era algo sin importancia, yo estaba de turno así que obligada a ir a trabajar mi madre no me había dicho nada por mi trabajo al contrario me felicito, mis padres estaban muy cambiados o era yo la que quizás había madurado un poco, una de dos.
Me bañe y me tope en el vestíbulo con papá me saludo un poco cortante como solía saludarme siempre, así que no había nada fuera de lo común, luego prendí el televisor, era agradable prender aquel televisor de 29 pulgadas de mi pieza y poner el equipo uno de mis colecciones de cd*s no como lo que llegue a tener que era una tele de esas de blanco y negro que son pequeñas y que tienen radio, el sillón que se le salían las espumas solas.
Antes de irme pase por la sala que mis padres nos había adaptado para que tocáramos todo tipo de instrumentos, pero la única que le llamaba la atención la música era a mi madre y a mí, ninguno de mis hermanos sabe tocar algún instrumento, al contrario que a mí, yo sentía que ellos me llamaban y sentía esa armonía celestial como si estuviera tocando el cielo cada vez que escuchaba una bella melodía, me agradaba tocar y sentir como mis músculos se relajaban compenetrarme con el instrumento, me dio algo de nostalgia, estaba todo justo como yo lo había dejado, la última vez que toque, mire mi piano, le acaricie su frontal negro tan hermoso como la noche, levante la solapa y sentí esa leve expresión latiendo por mis poros por mis venas sentí, que él me estaba llamando, no pude evitar sentarme y tocar enrollarme en ese paraíso desolador, esas canciones de melancolía, ohh si, el piano me traía tantos recuerdos… en ellos estaba Cynthia, solía llamarla de este lugar, y hablábamos horas y horas, aquel tiempo… aunque en este momento vivía situaciones hermosamente increíbles, a veces sentía que la extrañaba, era una sensación que ni yo entendía, pero luego de los minutos se me pasaba y volvía acordarme todo el santo día de Paula. Me despegue del piano mire el reloj y si demoraba unos minutos más iba a llegar atrasada, así que le dije a FEDE que me llevara, era el auto que tenían para servicio, no era de ultimo modelo como el bmv de mi padre, pero era bastante cómodo, aun tenia 16 años y no podía manejar, con mi padre habíamos hablado que tenia que retomar las clases, aunque una de las alternativas era tener profesores particulares y poder volver a centrarme en mis estudios, como habían meses que los había dejado botados, pero preferí que lo mejor que podría hacer era repetir el año, fue una decisión bastante difícil de tomar, aunque la que influencio más en aquella decisión fue Paula aunque me llamo la atención su actitud final, mis padres no solían decirme muchas cosas sobre mis estudios, con mucha suerte mandaban a Feli a mis reuniones.

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