martes, 27 de enero de 2009








8


La música era mía, yo era la dama de casa, yo era la anfitriona yo era la que elegía las pistas y como tenia que hacerlo cuando aceleraba el paso, la gente comenzaba a aplaudir cuando alentaba los tonos la gente se quedaba pegada a sus asientos podía sentir ese ambiente calido que las personas propician y hacen la melodía que se va escribiendo sola, una nota me hizo resurgir tiempos remotos cuando era una pequeña niña solía ir a buscar uvas a los parrones de mi tía, me encantaba hacer aquello con mi abuela solíamos comérnosla aunque yo como siempre llevada a mi idea me comí unas que se veían apetitosas pero según mi abuela no estaban listas, estuve vomitando por dos días por intoxicación, pero aun así seguía después comiéndolas, después mi estomago se fue acostumbrando a todos los frutos, me gustaba correr por los cerros, embarrarme mi abuela solía dejarme a hacer todas esas cosas, ya que estando en casa mi madre me miraría con cara de pocos amigos y mi padre tan solo me ignoraría, aunque me ha faltado un detalle si es que estuvieran en casa, ya que nunca pasaban en ella siempre viajaban y era escaso verlos, hasta a veces les bromeaba diciendo que sus caras había olvidado y que tan solo las recordaba por las fotografías aunque se veían mucho mas flacos y esbeltos en la foto, y mi madre hervía de cólera. Solíamos escaparnos a los bosques con mi prima, nos escondíamos y nos escabullíamos hasta muy tarde en él, y aun siendo grande y estando completamente oscuro nunca nos perdimos, solo una vez yo que era unos años mas pequeña que mi prima me asusto una silueta y corrí sin percatarme del lugar donde estaba, me costo volver a encontrar mi casa, y cuando llegue mi prima estaba llorando porque le habían hecho un interrogatorio mas o menos extenso de donde y el porque yo me había desaparecido. Muchas veces mi hermano nos acompañaba pero después de los años esa hermandad que teníamos se fue extinguiendo y solo quede con mi prima que en realidad parecíamos hermanas solían vestirnos iguales nuestras madres, algo que me gustaba al principio, me gustaba admirar a mi prima, ella era una muchacha con bastante coraje, solía no tenerle miedo a nada, yo a todo, y si ella los tuviera aun así los enfrentaba; por lo mismo siempre me engañaban con sus juegos de niños pequeños, eran años buenos… la inocencia es siempre buena.
El día se estaba acabando y el reloj marcaba los minutos y los segundo voraces, yo tan solo quería permanecer unos minutos mas en aquel local, para poder por lo menos alcanzar a decirle adiós, la noche había estado muy movida bastante gente fue al local y ella estaba como loca de un lado para otro trabajando, cada vez que yo le iba a hablar ella volteaba porque la llamaban de distintas mesas, pero aun así siempre cuando pasaba por mi lado me dirigía la mirada con una sonrisa muy pura y simple, eso me cautivaba y con aquello me contentaba.
Hoy me aplaudieron y mucho fue un ambiente bastante grato, me imagine que hubiera gente ya de edad, y me equivoque fueron de todas edades, la dueña me dijo que aquí siempre hacen eventos y cosas así, pero que aun así, hoy vendieron más que ningún día, en cierta forma me agrado el hecho de trabajar aquí, no como mi trabajo vespertino que con suerte el viejo del diario me da una propina.
La expresión de su cara era tan sutil tan similar a los ángeles, tan sublime y eminente que mi cuerpo entero pedía a gritos besarla era imposible no soñarla por las noches era casi imposible olvidar por un segundo su fisonomía.
---¿Amy? ¿Aun no te vas?
----Eh…creo que no, creo que aun permanezco aquí ¿o no?
Ella me sonrió, sus ojos almendrados se iluminaron de gozo, mientras yo estaba hipnotizada mirándola.
----Vives muy lejos?
----Eh… no mucho, lo suficiente para atravesar todo Santiago, pero lo insuficiente para atravesar la esquina.
----Bueno si es así, entonces nos vamos juntas.
Irnos juntas?... había escuchado mal? O aun permanecía en mis transes esquizofrénicos que me hacen turbarme y entrar en la maquina del tiempo.
----Claro… yo vivo a unas cuadras de aquí de todas maneras tengo que atravesar varias calles, ¿nos iríamos juntas hasta la parada de la micro?
----Eh… claro…
Se me había olvidado por completo la hora, el hecho de cómo regresar a casa, que iba a hacer? Habrán micros a esta hora?...con todo este cambio de locomoción lo dudaría este país en vez de ir en adelantos va e retroceso. Mi padre solía criticar a medio mundo, criticaba sin fundamentos sobre la locomoción de ahora, la única vez que anduvo en metro y micro fue en su adolescencia, ahora se pasea en sus autos caros y últimos modelos, poca congruencia…pero que le vas hacer, dejabas que los adultos hablaran sus estupideces y que crean que saben mas que yo cuando en muchos temas yo estoy mejor instruida que ellos mismos, pero es algo así como psicología del niño, dejar que el adulto siempre tenga la razón para que no hagan sus necias pataletas de que ellos siempre tienen todo el conocimiento y bla bla bla…
---Pau… perdón la pregunta…
---Dime?
----Em… hasta que hora pasan las micros?
----jajajaj. Veo que no te manejas muy bien aquí. Siempre has sido de santiago?
----Si, pero… no conozco mucho estos barrios.
----Ah entiendo, la verdad que micros pasan toda la noche, pero son las 00:23 estarás mucho rato esperando a que venga una, puede ser peligroso.
Mi corazón latía rápidamente, que es linda y tierna se preocupa por mi.
---- De todas maneras debo regresar a casa.
---- Haz algo, hoy es tu primer día y por ende andarás algo turbada con la locomoción por hoy quédate en mi casa.

Ahora si que sentí que había escuchado mal.
----En tu casa?
---Si^^ mis padres no tendrán inconveniencia alguna en recibirte.
Sentí como si un calorcito de mis pies hasta mi pelo subiera me sentía roja, no sabia que responder.
----Que dices?
---Em… no tengo problema…claro ^^.

La miraba a sus ojos y ella también a mí eso me hacia ruborizarme de vez en cuando caminábamos en una armonía inquietante ninguna de las dos hablaba, tenia tantas cosas que preguntarle y que quería saber de ella, pero me daba miedo dar el primer paso y romper ese silencio

La sonrisa hecha brisa en esa araña prenatal de silencios, en esa cornisa ensimismada de fatalidades, cuanto es lo que realmente puede esconder una mirada un silencio un abismo escondido, una habitación oscura, sentía que ella quería hablarme esa sensación me retorcía mis piernas, me era imposible caminar bien, también una cuota de nerviosismo hacia lo suyo. Tantas cosas tenía en mi garganta tantas cosas que quería preguntarle.

---Y vives muy lejos?
---Mas o menos, igual vengo seguido por estos lados.
---Entiendo... y supongo que debes estar estudiando…
----Eh…la verdad que me he retirado.
Ella me miro con una cara de preocupada.
---Porque? Si se puede saber?
---Es que tuve… bueno… tengo un problema con mis padres…
---Y por eso no vives con ellos?
---Eh si…
Me miro y me sonrió.
----Pues de ahora en adelante cuentas conmigo.
No me di cuenta pero mi rostro se había ruborizado.
----Estas roja.
Con lo que dijo me puse más roja.
----Mentira no lo estoy.
----Si que lo estas.
Le mire y le sonreí ella también se sonrojo. Y ahora era mi turno para reírme y molestarla. Ambas nos largamos a reír.
Caminamos por el puente de la ciudad ella se quedo atisbada mirando las estrellas yo la contemplaba con las manos en los bolsillos, era tan perfectamente hermosa, ella era lo mejor que pudo haberme pasado la conocía de un día y sentía que todo era tan maravilloso, que aun cuando no fuera mi pareja había cambiado mi vida radicalmente. Al verla allí apoyada observando me dieron unas ganas increíbles de abrazarla de tenerla en mis brazos y arrullarla cuando ella necesite de mí, darle calor cuando sienta frío, consolarla cuando quiera llorar en mis brazos y darle mi apo…
---Amy?
---Ah…
---Estabas ida?, como si te hubieras quedado pegada mirándome.
----Eh…
Me puse roja.
----Eh, no te miraba a ti sino… que al horizonte.
----Es hermoso cierto?
---Si bastante…
----Sabes?¿
----Que?
Me miro fijamente a los ojos.
----Hay algo en ti que me llama mucho la atención…
----Ah si? Y que es lo que te llama la atención?
----No lo se… te conozco de hace unas horas y siento que te conozco de toda una vida.
Le sonreí.
----De verdad no es broma, siento como que algo en mi dice que serás importante para mí.
Dio la media vuelta y saco las llaves de su saco, abrió la cerradura y yo aún sentía el corazón en mis oídos, me costaba reaccionar.
---Ven… aquí vivo…eso si no hagas tanto ruido que mis padres están durmiendo.
Le seguí. Era una casa pequeña, pero acogedora, con buen gusto.
----Tienes una casa muy linda.
----Ehh gracias.
Le mire su mano ella me la había estirado ella quería que se la tomase, me agradaba la sensación que el ambiente hacia, me miro y me dijo que la acompañara, me tomo de la mano muy lentamente y abrió su dormitorio.
---Esta es mi pieza.
Era un poco más pequeña que la mía me agradaba, tenia su marca personal y cada segundo que sabía más de ella más me gustaba. Hubo un póster que me llamo la atención al 100%, quería preguntarle el porque de ese póster pero ella se dio cuenta y se adelanto a mi pregunta.
----Me gustan bastante, ambas son muy lindas, pero mi debilidad es Yulia.
Le sonreí.
----La dueña y Herman me dijeron que tú eras bastante callada.
----Herman?
----El tipo que estaba tocando piano, el que tú hablaste.
----Ah él…
----Ni siquiera has hablado con ellos?
----Eh si con la dueña y él estaba escuchando.
---Ten cuidado es algo fresco y suele decir estupideces.
----Lo tendré en cuenta…. Bueno la verdad que soy algo tímida.
----Si me he dado cuenta. Pero no te preocupes, no tienes porque temer conmigo, creo que no te haré nada malo.
Me sonrió sarcásticamente.
----Porque estas trabajando?
----Eh porque quiero estudiar teatro y como mis padres se oponen y me dicen que esa carrera no tiene tanto futuro estoy juntando dinero para estudiar por mi misma.
----Muy buena opción.
----Sip. ¿Y tú? eres muy pequeña y no estas estudiando…
----Si… es que no me llevo bien con mis padres son algo…
----Engreídos.
----Em si… se puede decir que son así.
----¿Amy? ¿quieres comer algo? yo estoy que muero de hambre.
Me levante de la cama y la seguí a la cocina.
----Sabes cocinar?
----Eh si, pero sabes? Me da pajita.
Morí de la risa Me encantaba su forma de ser, su manera de expresarse tan natural y la vez tan distinta a todas las muchachas que había conocido. Además…le gusta Tatu…puede que a lo mejor ella sea… no…no, me estoy pasando más rollos de los que debería estar pensando, estoy delirando además ella esta pololeando…
----Amy? Sueles estar en la luna niña por dios ven aquí! Te exijo a ayudarme!
----Debo advertirte que la última vez que me metí a la cocina termine casi incendiándola y mi nana tuvo que hacer maravillas para que mi madre no se diera cuenta.
----Mmm so…somos un desastre.
----De eso no hay duda.
Las miradas eran inevitables el momento perfecto y preciso atmósfera bendita, yo podía estar muy junto a ella y eso me agradaba y también podía sentir que yo a ella le agradaba, me encantaba su compañía.
---Amy por favor tráeme el chaleco que esta en mi pieza.
Ella tenia sus manos ocupadas entre el aceite y los sartenes, camine hacia su habitación, me pregunte como eran sus padres, algo en esa habitación la primera vez que entre no me había llamado la atención pero ahora era distinto ese objeto era de mi plena curiosidad quería saber, el porque, era un libro al abrirlo sale su nombre como autora, será que ella lo había escrito.
Mire solo la rotula y entre en el transe para jamás despertar.

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