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El gusto de lo innecesario, el disfrute de lo que en vez de ser agradable e interesante se hace hastiable e incluso aborrecible, algo así como despertar todos los días en el mismo lugar ver cada día la misma gente, caminar por las mismas calles sentir que esa rutina te va hastiando y las ganas irrefutables de sacarle los ojos a la vecina de al frente que te mira y espía con quien llegas con quien andas, el vecino de la esquina que te mira las piernas con cara de depravado pero que su esposa siempre lo regaña y luego va a mi departamento a atormentarme con sus celos odiosos, subir temerosas las mismas escaleras que no sabes cuanto más van a aguantar, o si en cualquier momento te caerás y al pisar chirrean como la chapa del departamento que papá a alquilado. Vida miserable, no hay otra respuesta, pues bien para mi no es lo mejor que he tenido pero lo que en este momento es lo único que me queda. La televisión no es lo mío, en realidad a veces pienso y me pregunto ¿que podría ser lo mío?, ya que no encuentro la respuesta, no tengo motivos ni ideales, todos se acabaron desde aquel día de primavera un 29 y santo octubre, donde el manto oscuro en compañía de las luciérnagas rompieron el silencio que los corderos emanan en sus cielos limpios por aquella sangre benigna derramada por su boca, sus ojos cegados y el cristal roto de la paz que te regocijaba, la bocina de la muerte entra en tu habitación creyendo que eras tu la perjudicada siempre fuiste una persona bastante enfermiza y tu salud era inestable de un momento a otro podrías desaparecer y olvidarte que alguna vez exististe, pues no fue así… pero en esa mañana esa calida mañana se llevaron a dos personas que tu más amabas, la metieron en el saco negro y se robaron el alma de una y de la otra solo el cuerpo, quedando el alma divagando por aquel lugar, aquella casa que al ocurrir tal suceso, al escuchar tus llamados, al sentir su presencia, tomaron sus maletas y se fueron, miraste por la ventana y apretaste los dientes a tus labios y viste como la sangre chorreaba por tu cara, viste como te despedías de su alma y de tu cuerpo; Pues mirabas tus manos y ya no eran tus manos mirabas tu cuerpo y ya no era tu cuerpo, sentías como si algo se te hubiera quedado en aquella casa y así fueron muchas casas que visitaste que viviste y así muchos lugares que recorriste, muchas sonrisas fingidas, incontables miradas provocadas por el frío y calido ambiente primaveral, pero era en aquella época donde tu alma venia hacia ti, era en aquella época donde tu cuerpo deliraba y aullaba de dolor buscando a su alma, lo que tanto había ansiado lo que había perdido en el enjambre de la soledad, lo que tu familia podía llevar pero tu no podías, pero había algo más, algo más que tu interior no te dejaba vivir, no te dejaba quedarte tranquila en aquel lugar ese algo que por las noches te atormentaba y que revivías. De vez en cuando tomabas el corta cartón que utilizabas para hacer figuras en la madera y hacer tus trabajos del taller, para ver como ese liquido rojizo bailaba ante ti, y escuchabas ese armónico sonido, esa música que provenía de tu interior y que sólo observando como aquel fastuoso liquido recorría por tu cuerpo podías escuchar, y te agradaba ver su color, probar su sabor, y además eso te tranquilizaba era un medio para escapar de todo mal, era el medio para no sentir tanto sufrimiento interior, porque aquel dolor físico podía opacar un poco los gritos las pesadillas y el sentir ese malestar que va carcomiendo la existencia. Querías vengarte pero no sabias como, no tenías las herramientas necesarias para lograrlo y aun cuando las tuviese no tenías el valor suficiente para lograrlo. Los años pasan y estos no son en vano pues bien eso es lo que todos dicen, mi vida… mi vida es un desastre pero nunca tanto de vez en cuanto hago una excepción.
----Amy!
Abrí el cerrojo de la puerta y mire por la ventanilla, era la inconfundible voz de mi madre, saque los pestillos de la puerta y la abrí, mi padre la acompañaba, su rostro algo avejentado pero con el mismo aire petulante, mi madre queriendo pasar de sencilla pero no era su papel nunca lo fue y lo primero que hizo antes de saludarme.
----¿Como se te ocurre tener este chiquero peor que un basurero Amy por Dios en que planeta vives?
Le sonreí irónicamente y me dije que esto de que te vengan a visitar en vez de ser una bendición es una maldición. Mi padre con sus manos en los bolsillos me miro a los ojos, su mirada a los ojos podía significar algo, no solía hacerlo, sólo cuando se enfurecía conmigo o cuando de mi necesitaba alguna cosa.
---Hola…
---Ehh…hola papá…
Trate de no demostrar mi nerviosismo, pero su rostro su temple su índole en sí me causaba pavor y un cierto recelo.
Invite que se sentaran en los escasos dos sillones que tenia bastante desteñidos, no eran así porque los hubiera ocupado mucho, eran así porque los había recogido de la esquina al lado del tacho de basura.
Mi mamá prefirió quedarse de pie, e incluso no hacia movimiento alguno, me imaginaba el porque de su quietud, el ambiente de mediocridad podría contagiársele y así morir en la pobreza, mi madre era una mujer simple lo bastante para sacar una carrera porque el profesor le tenia una cierta voracidad, en algún momento llegue a sacar en conclusión que la palabra simple no era la correcta, era demasiado poco a lo que ella podía representar bastante predecible sus actos eran monosílabos e incoherentes su diccionario precario y reemplazado y buscado por el Internet, era una buena mujer no conmigo sino con las personas que mas veía en el día, las que atendían en las tiendas exclusivas, cliente frecuente, pases gratis y descuentos eran los motivadores de vida de mi adorada madre. Olvide decir que el sarcasmo es uno de mis fatales pero recompensadores defectos.
Mi padre… abogado. Creo que eso lo describe mucho. De él aun no encuentro una palabra que lo pueda asimilar.
----¿Te has retractado?
----Ehhh creo que aun no, después de lidiar con las ratas y escuchar el sonido de la construcción todos los días, puedo decir que sobreviviré…
Mi padre levanto una ceja su mirada era fría e increíblemente carente de sentimiento, era mi padre, pero sorprendentemente nunca lograba sentir que el sintiese algo de afecto sincero hacia mí. Mi madre me miro con algo de pena, y luego acoto.
----Ya fue suficiente castigo Robert, mal que mal es nuestra hija.
----Que vinieron hacer acá?
----Vinimos a verte hija (Mamá)
----Pues lo dudo.
----Necesito tu ayuda.(Papá)
Era mi padre uno de los abogados mas prestigiados del Estado pidiendo ayuda a una de sus hijas la más descarriada la oveja negra según la familia entera, la que por elegir ser fotógrafa rural de un periódico poco mencionado se gano como recompensa el destierro de su casa de su apellido y de el supuesto amor que la madre y el padre deben entregar.
----Tienes que volver.
Por un momento sentí y pensé que estaba soñando era mucho para mí, que mi padre fuera a verme al departamento, era imposible que me estuviera diciendo que volviera.
---Perdón, oí mal?
----No.
----Porque? Si fuiste tu quien mando a tu jodido lame culo que me tirara como si hubiese tenido lepra.
----Cuida tus palabras jovencita!(mama)
La mire con rabia, la cólera me bajo hasta los zapatos, mis manos las tenía empuñadas no era capaz de pegarle a nadie, pero si con mis uñas romperme la piel.
El gusto de lo innecesario, el disfrute de lo que en vez de ser agradable e interesante se hace hastiable e incluso aborrecible, algo así como despertar todos los días en el mismo lugar ver cada día la misma gente, caminar por las mismas calles sentir que esa rutina te va hastiando y las ganas irrefutables de sacarle los ojos a la vecina de al frente que te mira y espía con quien llegas con quien andas, el vecino de la esquina que te mira las piernas con cara de depravado pero que su esposa siempre lo regaña y luego va a mi departamento a atormentarme con sus celos odiosos, subir temerosas las mismas escaleras que no sabes cuanto más van a aguantar, o si en cualquier momento te caerás y al pisar chirrean como la chapa del departamento que papá a alquilado. Vida miserable, no hay otra respuesta, pues bien para mi no es lo mejor que he tenido pero lo que en este momento es lo único que me queda. La televisión no es lo mío, en realidad a veces pienso y me pregunto ¿que podría ser lo mío?, ya que no encuentro la respuesta, no tengo motivos ni ideales, todos se acabaron desde aquel día de primavera un 29 y santo octubre, donde el manto oscuro en compañía de las luciérnagas rompieron el silencio que los corderos emanan en sus cielos limpios por aquella sangre benigna derramada por su boca, sus ojos cegados y el cristal roto de la paz que te regocijaba, la bocina de la muerte entra en tu habitación creyendo que eras tu la perjudicada siempre fuiste una persona bastante enfermiza y tu salud era inestable de un momento a otro podrías desaparecer y olvidarte que alguna vez exististe, pues no fue así… pero en esa mañana esa calida mañana se llevaron a dos personas que tu más amabas, la metieron en el saco negro y se robaron el alma de una y de la otra solo el cuerpo, quedando el alma divagando por aquel lugar, aquella casa que al ocurrir tal suceso, al escuchar tus llamados, al sentir su presencia, tomaron sus maletas y se fueron, miraste por la ventana y apretaste los dientes a tus labios y viste como la sangre chorreaba por tu cara, viste como te despedías de su alma y de tu cuerpo; Pues mirabas tus manos y ya no eran tus manos mirabas tu cuerpo y ya no era tu cuerpo, sentías como si algo se te hubiera quedado en aquella casa y así fueron muchas casas que visitaste que viviste y así muchos lugares que recorriste, muchas sonrisas fingidas, incontables miradas provocadas por el frío y calido ambiente primaveral, pero era en aquella época donde tu alma venia hacia ti, era en aquella época donde tu cuerpo deliraba y aullaba de dolor buscando a su alma, lo que tanto había ansiado lo que había perdido en el enjambre de la soledad, lo que tu familia podía llevar pero tu no podías, pero había algo más, algo más que tu interior no te dejaba vivir, no te dejaba quedarte tranquila en aquel lugar ese algo que por las noches te atormentaba y que revivías. De vez en cuando tomabas el corta cartón que utilizabas para hacer figuras en la madera y hacer tus trabajos del taller, para ver como ese liquido rojizo bailaba ante ti, y escuchabas ese armónico sonido, esa música que provenía de tu interior y que sólo observando como aquel fastuoso liquido recorría por tu cuerpo podías escuchar, y te agradaba ver su color, probar su sabor, y además eso te tranquilizaba era un medio para escapar de todo mal, era el medio para no sentir tanto sufrimiento interior, porque aquel dolor físico podía opacar un poco los gritos las pesadillas y el sentir ese malestar que va carcomiendo la existencia. Querías vengarte pero no sabias como, no tenías las herramientas necesarias para lograrlo y aun cuando las tuviese no tenías el valor suficiente para lograrlo. Los años pasan y estos no son en vano pues bien eso es lo que todos dicen, mi vida… mi vida es un desastre pero nunca tanto de vez en cuanto hago una excepción.
----Amy!
Abrí el cerrojo de la puerta y mire por la ventanilla, era la inconfundible voz de mi madre, saque los pestillos de la puerta y la abrí, mi padre la acompañaba, su rostro algo avejentado pero con el mismo aire petulante, mi madre queriendo pasar de sencilla pero no era su papel nunca lo fue y lo primero que hizo antes de saludarme.
----¿Como se te ocurre tener este chiquero peor que un basurero Amy por Dios en que planeta vives?
Le sonreí irónicamente y me dije que esto de que te vengan a visitar en vez de ser una bendición es una maldición. Mi padre con sus manos en los bolsillos me miro a los ojos, su mirada a los ojos podía significar algo, no solía hacerlo, sólo cuando se enfurecía conmigo o cuando de mi necesitaba alguna cosa.
---Hola…
---Ehh…hola papá…
Trate de no demostrar mi nerviosismo, pero su rostro su temple su índole en sí me causaba pavor y un cierto recelo.
Invite que se sentaran en los escasos dos sillones que tenia bastante desteñidos, no eran así porque los hubiera ocupado mucho, eran así porque los había recogido de la esquina al lado del tacho de basura.
Mi mamá prefirió quedarse de pie, e incluso no hacia movimiento alguno, me imaginaba el porque de su quietud, el ambiente de mediocridad podría contagiársele y así morir en la pobreza, mi madre era una mujer simple lo bastante para sacar una carrera porque el profesor le tenia una cierta voracidad, en algún momento llegue a sacar en conclusión que la palabra simple no era la correcta, era demasiado poco a lo que ella podía representar bastante predecible sus actos eran monosílabos e incoherentes su diccionario precario y reemplazado y buscado por el Internet, era una buena mujer no conmigo sino con las personas que mas veía en el día, las que atendían en las tiendas exclusivas, cliente frecuente, pases gratis y descuentos eran los motivadores de vida de mi adorada madre. Olvide decir que el sarcasmo es uno de mis fatales pero recompensadores defectos.
Mi padre… abogado. Creo que eso lo describe mucho. De él aun no encuentro una palabra que lo pueda asimilar.
----¿Te has retractado?
----Ehhh creo que aun no, después de lidiar con las ratas y escuchar el sonido de la construcción todos los días, puedo decir que sobreviviré…
Mi padre levanto una ceja su mirada era fría e increíblemente carente de sentimiento, era mi padre, pero sorprendentemente nunca lograba sentir que el sintiese algo de afecto sincero hacia mí. Mi madre me miro con algo de pena, y luego acoto.
----Ya fue suficiente castigo Robert, mal que mal es nuestra hija.
----Que vinieron hacer acá?
----Vinimos a verte hija (Mamá)
----Pues lo dudo.
----Necesito tu ayuda.(Papá)
Era mi padre uno de los abogados mas prestigiados del Estado pidiendo ayuda a una de sus hijas la más descarriada la oveja negra según la familia entera, la que por elegir ser fotógrafa rural de un periódico poco mencionado se gano como recompensa el destierro de su casa de su apellido y de el supuesto amor que la madre y el padre deben entregar.
----Tienes que volver.
Por un momento sentí y pensé que estaba soñando era mucho para mí, que mi padre fuera a verme al departamento, era imposible que me estuviera diciendo que volviera.
---Perdón, oí mal?
----No.
----Porque? Si fuiste tu quien mando a tu jodido lame culo que me tirara como si hubiese tenido lepra.
----Cuida tus palabras jovencita!(mama)
La mire con rabia, la cólera me bajo hasta los zapatos, mis manos las tenía empuñadas no era capaz de pegarle a nadie, pero si con mis uñas romperme la piel.
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