martes, 27 de enero de 2009







17




Los días pasaban rápido, me encantaba cada segundo que vivía porque el hecho de ver a Paula sonreír todos los días iluminaba mi vida, centraba toda mi atención en ella, por unos segundos me pregunte si estaba obsesionada por mi novia, luego me dije, es tan increíble que fácilmente todo el mundo se obsesiona, pero llevo meses así y aun no se me pasa, una obsesión se acaba rápido, esta es demasiado larga para ser una. Me encantaba pasar tardes enteras caminando, hasta su casa apreciando aquella brisa marina, abrazarla por detrás y sentir que solo yo era la única persona que podía protegerla, cuidarla, mimarla y al mismo tiempo que ella hiciera lo mismo conmigo me agradaba, era prodigioso y sorprendente lo mucho que sentía por ella en tan poco tiempo, solíamos irnos escuchando música, cantando, mirándonos a los ojos, todo era tan mágicamente hermoso, que tenia miedo, de que esto alguna vez llegara acabarse, o que viniera algo malo, ya que en todo orden de cosas hay cosas buenas y cosas malas y nunca todo es tan bueno siempre llega algo que es lo suficientemente malo para romper o quizás fortalecer las relaciones, pero esta relación era distinta a cualquiera que llegue tener, sentía que podía pasar todo el tiempo a su lado y no me aburriría.
Me gustaba observarla cuando a veces me cantaba canciones tocando su guitarra, o las miles de payasadas que hacia de moverse a un lado a otro, molestar a todo ser que tuviera dos pies, de alegrar ese mundo que por un momento llego a estar tan vacío ese mundo que ahora era todo suyo, ese mundo que era mi mundo y que ahora el de ella. Por que en todo pensamiento que tuviera estaba ella incluida como si fuera el imán de la felicidad, pero esa verdadera felicidad, no de esa que duraba 5 minutos, solía tener esa teoría que la felicidad no existía y que solo era momentánea, pues ahora la refuto, la felicidad existe y ésta en uno mismo, ésta cada vez que la observo, cada vez que pienso en ella, en su risa en sus silencios, es sus locuras en sus teorías filosóficas y sus momentos internos, en sus llantos en sus ratos en los cuales nada ni nadie puede hablarle en todos… allí habitaba en ella…

No hay comentarios:

Publicar un comentario