martes, 27 de enero de 2009






23



Solíamos juntarnos en aquella disco que nos gustaba, era divertido me encantaba estar tanto en tu compañía ese día te había dicho que no iba a ir, a aquel lugar pues bien habían varios días que no podía asistir porque siempre me cambiaban el turno, pero no me importaba ya que sabia que tu lo habías pasado bien y que tu no harías nada a mis espaldas, mi confianza estaba depositada al 1000% por ti, por ti era capaz de tirarme al fuego sin dudar, si tu me pedías que lo hiciera lo haría, ahora caminaba hacia la disco, una corazonada inundo mi corazón me asuste y camine un poco mas rápido.



Y allí estabas junto a aquella chica llamada Jean ambas bailaban muy apegadas quise pillarte, por un segundo algo en mí quería ver que me engañaras y yo restregártelo en la cara, pero nada de eso sucedió tu tan solamente bailabas, pero ni siquiera habías visto el reloj y yo te había dicho que llegaría en algún momento, parecías como si no te importara nada, parecía como si te la estuvieras pasando tan bien sin mí, me dolió sentir aquel sentimiento verte sonreír con otras personas me agradaba, pero era otra la sensación que me daba cuando te veía junto a ella, toda la gente bailaba y se divertía mientras yo estaba cerca de la barra para verte pero al mismo tiempo que tu no notaras mi presencia, y allí estabas, junto a tu grupo que en cierta forma sabia que no era mi grupo, sabia que no encajaba en él, yo era distinta, yo estaba en aquel lugar pero no lo estaba, yo solo veía como ella te miraba, estaba esperando que pasase, para encararte, hasta que paso, aquella muchacha muy osada oso besarte, y tu quedaste paralizada, era fácil saber lo que te pasaba en aquel instante por tu acto, que se noto que quedaste pasmada, en cambio yo, solo camine hacia ti y tu palideciste, aquella muchacha te tomo de las caderas mientras tu permanecías allí y no hacías nada, espere unos segundos que me dieras una explicación pero ninguna palabra salió de tu boca.
----¿Que bonito no?
Esperaba alguna respuesta tuya, pero no hubo respuesta alguna, eso me hizo el camino más difícil y mas doloroso, mis manos actuaron por si solas y te pegue una cachetada que hasta me llego arder la mano de lo fuerte que te había pegado, me di la media vuelta y corrí hasta la salida es allí donde no pude contener el llanto por mas que trate no pude soportar aquel momento, y sentada en la acera me puse a llorar, se me venían a la mente todas las cosas hermosas que habíamos hecho y la guinda que faltaba para la torta tu besándote con otra chica, me dolió en lo más remoto de mi corazón sentía como si me lo hubieran pisoteado de la peor forma, en un momento llegue ahogarme de tantas lagrimas que me salían, alguien se me acerco, pero no hice caso, me levante y camine, era la única forma que todo esto pudiera aclararlo, luego de caminar unas cuadras me dije a mi misma que no tenia que llorar por personas que no valían la pena, si bien tu habías sido todo lo que yo había pedido lo mejor que me había pasado, me habías engañado y quizás que había pasado antes que yo llegara, por lo mismo no tenia que aguantar que ni tú ni nadie me pisoteara, fue aquello lo que me habías enseñado pues te había salido el tiro por la culata, me limpie la cara, seque las lagrimas, y entre nuevamente al establecimiento, la música el ambiente y unas chicas que me habían hecho unas caras mas o menos osadas hicieron el resto, compre unos cuantos porros, tome todo lo que me llegaron a ofrecer y estuve con todas las personas que pude estar, hasta que me borre, cuando desperté no sabia el porque ni como, pero estaba en mí cama, con un inmenso dolor de cabeza, al abrir los ojos me acorde de ese amargo episodio, el verte a ti besando a otra chica, el ver que alguien profano tus labios sagrados, aquellos que sólo eran míos o que yo por lo menos eso era lo que creía pero peco de ingenua y veo que no existen personas sinceras en este planeta solo existen personas insubstanciales e ilusas que creen que aun permanece viva la sinceridad y que la confianza es la mejor amiga cuando es el arma gatillante de criminalidad.
Tenia rabia e impotencia que golpee el piso con toda mi fuerza, lo único que tenia a mi alcance era el celular que lo estrelle a la muralla con toda mi fuerza, se había roto y nada me importaba, me agarraba del pelo y lloraba me estrellaba a las paredes y el hueso de mi mano sonó, ya no lo podía mover y me dolía, me lo había quebrado, cuando llame a Felicia me llevaron a la Clínica para enyesarme, luego de aquello Feli se dio cuenta que estaba mal y yo le dije que por favor me podría acompañar a un lugar, ella acepto con la única condición que yo no volviera a hacer tonteras, tomamos un taxi y llegamos a su casa, allí estaba tan igual como siempre, me dije en un momento que esa seria la última vez que iría a su casa la última vez que haría ese recorrido la última vez que la vería, aunque no estaba del todo convencida mis piernas me temblaban, mi garganta se había secado, todo mi ser temblaba, abrí la reja y toque el timbre, allí salio su madre.

Tenia tanto miedo…sabía que la iba a ver y me dolía, tenia esa sensación de querer llamarla pero no lo hacia por necia y cobarde que solía ser, me punzaba esta sensación de querer regresar sentir esa seguridad, ese amor, ese cariño, esa fraternidad, esas miradas, me dolía aquella sensación de saber que la había embarrado pero que ella también había tenido la culpa que todo lo que había hecho era para vengarme de lo que ella había empezado, pero porque… porque tenia ese síndrome vengativo de querer devolver la moneda dos o tres veces peor, de querer ver sufrir y luego llorar por todo lo malo que había hecho, por todo el daño causado, esas miradas externas, y me hiere, y se que mañana me lastimaría aun más, porque veré tus labios y no podré besarlos, porque te sentiré cerca pero no lo estaré, porque tiritare y no sabré como decirte o que decirte…quizás saludarte quizás abrazarte o quizás besarte…que hacer?

Y ahora serias mi juego porque te habías olvidado de mí de todas las cosas que juntas construimos de todos los palacios que en nuestros sueños veíamos, todo se había ido en una noche maldita, tenia esa sensación incrustada en el pecho por aquella indiferencia que me mataba poco a poco, el hecho de mirar el celular y no saber nada de ti, reconociendo las miradas distantes del frío desasosiego, porque aun así te quiero y eres mi pesadilla más grande y sabré que nunca amare a persona como lo hago a ti porque sabré que todo me sabrá a ti, porque todo lo que tú construiste en mí fue lo que realmente soy, todo lo que me ayudaste me hiciste sentir es lo que siempre quise sentir por alguien, y todo esto será distinto porque es ahora es el recuerdo él que mitiga aquel dolor interno pero al mismo tiempo lo hace aun más latente y mas profundo como la peor de las excavaciones. Por hoy no quiero más.


----Amelie que grata visita pasa hija…
----Muchas gracias….
Me entro un pánico increíble, no sabía si era lo correcto lo que iba hacer, me dolía y me costaba hablar porque sabia que en cualquier momento aquel nudo que tenia en la garganta y a romperse y rompería en llanto.
----Que le paso a tu brazo?.
----Eh…me caí… andando en skate…
Le sonreí falsamente, era tan hipócrita mi sonrisa que ni yo me la creería, por suerte su madre me la había creído. Mi nana también paso y ambas tomamos asiento.
----La Anto no esta pero esta por llegar.
Sentí que era el momento perfecto para salir lo mas rápido de esa casa e irme, le dije a su madre que tenia prisa y que otro día le diría lo que tenia que decirle, me pare mi nana se despidió y mientras abría la puerta para irme veo el rostro de Pau que casi chocamos con nuestro encuentro. Al verla me sonroje, tenia su mejilla hinchada me sentí avergonzada el hecho de haberla agredido me sentí totalmente insulsa y engreída, yo no tenia derecho a pegarle, me hubiese gustado que en ese momento ella me hubiera matado a golpes me hubiera dolido menos que verla con el rostro hinchado por mi culpa. Ella me sonrió tan afablemente como siempre, me miro y dijo.
----Hola Amy.
----Ehhh…hola…
Mi tono era de funeral no podía disimular. Ella miro preocupada mi brazo.
----Que te paso en tu brazo?
Me iba a tocar pero yo corrí rápidamente el brazo, el tirón fue fuerte en él, el músculo había hecho su efecto contrario, pero no me importaba, algo me pasaba cuando la tenia cerca me inundaba una rabia profunda que me era imposible disimular. Ella me miraba algo sorprendida, esbozo una sonrisa, pero no era de sarcasmo ni nada, sino de amabilidad y me dijo que si la podía acompañar a dar un paseo por la playa, yo acepte, le dije a mi nana que volvería pro mi misma a mi casa.
Me sorprendía lo calmada que estaba y lo normal que solía demostrarse había olvidado que ella era una perfecta actriz por algo quería estudiar aquello.
Tenía tantas cosas en la mente que no pensé lo que dije y llegue y lo dije.
----No quiero verte más.
Ella me miro tan tranquilamente y me dijo.
----Esta bien…
Esperaba una respuesta un poco mas concreta que demostrara un poco más sus sentimientos y me demostrara que ella estaba interesada en mí que se la jugaría o que se yo, pero nuevamente no me decía nada, aquel silencio era como si miles de clavijas se hundieran en mí interior y me hicieran sangrar un manantial de melancolía y tristeza.
Yo tampoco dije nada, ella me miro y me beso, me quede perpleja, al abrir mis ojos ella ya no estaba, había salido corriendo, lo más probable que lo que quería es que la siguiera pero era yo la que siempre demostraba mis sentimientos hacia ella y ella nunca hacia algo así por mí. Tome el camino opuesto y mientras lagrimas corrían pro mis mejillas me separaba de ella, y sentía como si cada paso que daba estaba mucho mas lejos de ella y de su corazón, y así era, y así seria.

Me senté en la playa hasta cuando el manto oscuro nocturno inundaba con su manchitas blancuzcas denotadas por las hermosas estrellas, era bastante crudo estar en aquel lugar, se me venían los recuerdos de las noches que habíamos pasado juntas mirado las estrellas. Después de unas horas decidí volver a casa no querría preocupar a nadie, en otras instancias no me hubiera preocupado nada ni me hubiera importado nadie, en este momento sentía que debía ser un poco mas madura como había sido siempre.
Había llegado justo para la cena me estaban esperando, colgué la chaqueta en el tendedor, me lave las manos y me senté junto a mi madre y Felicia, ella era la única nana de la casa que solía cenar con nosotros, cuando estaba mi padre el asunto era totalmente distinto, él no aceptaba a nadie que no fuera de su sangre en su mesa, era bastante estricto en ese aspecto, me desagradaba su teoría de las contaminación sanguíneas y estupideces que no son más que abundante en ignorancia.
----Como te fue? (mamá)
Yo me atragante con la pregunta, no respondí aquella pregunta era lo suficientemente dolorosa para hablar de aquello.
----Felicia me dijo que estabas con la Paula.(mamá)
Yo aun no hacia gesto alguno solo miraba la comida.
----Es tan linda aquella niña (mamá)
----Mamá por favor para de hablar de ella!
----Pero porque?
----Por nada…
Trate de calmarme y seguí comiendo.
----Es una muchacha tan responsable es así como deberías ser tu, deberías aprender de ella.
Esta conversación ya me estaba hartando y estaba a punto de tirarle el plato por la cabeza, pero me estaba conteniendo. Por un momento todo fue silencio y yo pude comer tranquila, hasta que nuevamente mi madre irrumpió.
----Anoche no se como te trajo, pero te trajo cargándote porque venias totalmente alcoholizada y quizás que cosas más estuviste consumiendo.
La albóndiga que estaba comiendo se me quedo atorada en mi garganta me había atorado con lo que había dicho mi madre, fue la que me había traído, estaba paralizada, mi corazón latía a mil por hora y lo sentía latir en mis oídos.
----Si hasta estuvo hasta hoy muy temprano por la mañana cuidándote, porque vomitaste todo o que no te había visto vomitar nunca, menos mal que tiene buen estomago la chica esta, porque hasta a ella la dejaste llena de escoria que botabas por la boca.
De hace mucho tiempo que no lloraba en frente de mi madre pero las lagrimas salían solas y yo no las podía controlar, me dolía el alma, sentía que había cometido un error del tamaño de un buque un error que jamás me perdonaría. Mi madre me pregunto que era lo que me ocurría pero no fui capaz de contarle, solo le dije que andaba en aquellos días que los seres femeninos tenemos que soportar ser un poco mas sensibles.
Me levante y fui a la sala de música, ese día toque tantas horas que al otro día amanecí con mis manos inmóviles.

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