martes, 27 de enero de 2009





20



Había llegado la abuela por parte papá de Paula y ella quería que la conociera, había venido por un tiempo indefinido a quedarse en su casa, a su madre no le gustaba mucho la idea, a Paula tampoco pero tenían que cuidarla era un tanto jodida en su comportamiento algo hostil a veces y algo mandona, pero con los días de ir a verla me fui acostumbrando, y ella a mi, siempre me pedía que le cambiara el televisor de canal, le gustaban los programas españoles, o solía ver el tiempo y otras noticias de otros países, mientras que a Pau la mandaba a hacer distintas cosas, no la podía ver tranquila sentada porque ya la estaba mandando a hacer otra cosa. Tenia sus mañas como toda abuela, pero me agradaba mucho su compañía, era bastante agradable conversar con ella, era un cierto detallista y por lo mismo mandaba a Paula a hacer todo lo que ella no podía hacer, era una fiel amante de los helados, así que solíamos comprarle helados de mora rellenos con crema que eran sus favoritos, a veces la acompañábamos a ella y nos compraba helados a ambas.
Un día estábamos con Pau afuera de su habitación, y como para llegar a su habitación había que subir las escaleras, supuestamente la abuela estaba abajo. Tú comenzaste a besarme y a mirarme con esos ojitos picaronamente, seguías besándome y me sostenías de las caderas.
---Pau amor, no será mejor que vayamos a tu pieza y cierres la puerta puede venir tu…
De repente la vi a su abuela en la escalera que nos miraba desafiadamente ambas pegamos un brinco y tu gritaste
----Abuela!
Sentí miedo, y entre en la habitación sentía que tenia el rostro de todos los colores posibles, ya el rojo era poco a lo que estaba. Tu abuela te pregunto si podías arreglarle el pelo y tu entraste a la habitación donde estaba yo, me miraste y estabas roja te dio esa risa nerviosa que solía darte cada vez que estabas en problemas y me preguntaste.
----Tu crees que nos alcanzo a ver?
La mire afligidamente.
----Amor tu abuela nos vio y me miro con un rostro horrible te juro que hasta ahora tengo grabado su rostro.
Hiciste un ademán de miedo con tu rostro. Tu abuela se seguía llamando así que yo te dije que fueras, me miraste a los ojos me besaste y fuiste a peinarla, solías ser su estilista preferida siempre te pedía que la peinaras. Luego de aquello todo era como si nada, nosotras aun teníamos miedo y estábamos en la duda si te había visto o no, pero como ella no había dicho nada, lo mas probable que no nos hubiera visto, hasta cuando llego tu madre y fue a la habitación donde estábamos las dos cerro la puerta del dormitorio y nos dijo.
----Quiero hablar con ustedes dos.
Ambas palidecimos.
----Par de mensas, como se les ocurre andar besándose enfrente de la abuela no saben que ella todo lo cuenta ahora por culpa de esto, todo el mundo toda tu familia se enterara de que eres lesbiana.
Tú comenzaste con tu risa nerviosa, y tu madre lo noto, no fue un reto pero ambas estábamos nerviosas, fue una advertencia de que toda tu familia se enteraría de lo que había pasado. Luego de que se fue tu mamá no pudimos evitar largarnos a reír, es que habíamos contenido toda esa risa todo el día, era entre risa nerviosa y risa de verdad.

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