domingo, 1 de febrero de 2009





4


El sol daba los últimos suspiros del día antes de desaparecer, la oscuridad empezó a resurgir en compañía de el manto frió y penetrante de la nieve, pequeños copos caían en toda la ciudad, cubriéndola en un santiamén de ese blancuzco grisáceo por todas las calles. Nuevamente el día laboral se había dado por terminado, regresando todos a sus casas, el trafico de buses y autos era interminable, todos querían llegar al instante a su hogar sin tener que esperar ni un minuto más, para poder cobijarse y calentarse en una chimenea, en un calentador o simplemente en un brasero.
La joven abogada caminaba a paso lento hacia el paradero de buses, mirando atentamente como todos corrían y se apresuraban por llegar lo más pronto posible a sus casas, se sintió como si ella no fuese parte de aquella sociedad, como si fuese un extraterrestre que sobrara en aquel lugar, todo el mundo la ha juzgado sin siquiera conocerle, la han catalogado distinta a todos, con la única persona que en verdad se complementaba era su hermano, pero desde que murió, ella perdió todo su rumbo, es como si su único núcleo al cual ella giraba hubiese desaparecido. Pero la vida continuaba y ella tenía que seguir viviendo, aunque fuese por inercia, su sentido de la vida había desaparecido, pero se esmeraría por encontrar otro y de algún modo ser feliz. En cierta forma se sentía satisfecha, ya que lo que estaba haciendo le complacía y le apasionaba, recordó por un momento de que sus padres querían que ella estudiase pedagogía, ya que no la creían capas de ser una buena abogada, pero ella constante con sus deseos, postulo a la escuela de Derecho en la cual la trasladaron para la Movility Status rindiendo los mejores resultados. Se limito a vivir el día para ser cada vez mejor, y aprender de sus errores; sabia que no podría estar para siempre atormentándose por la muerte de su hermano, una de las leyes a la cual ella se creía inmersa “todo pasa por algo” quizás era la única ley que la complacía y la aliviaba de toda esa congoja.
Muy por el contrario de todos esta muchacha lo que menos quería hacer era llegar a su casa, es por ello que al ver una cafetería abierta, entro. Se le acerca una joven, para consultarle que era lo que se le ofrecía.
---Buenas noches… Un capuchino por favor…
---Solo eso? ¿no se le antoja alguna cosa que esta en vitrina? .
Yulia sonrió, estaba siendo persuadida por la mesera, es así como todos caen rendidos por la influencia de otro, en su país, si tienes buen vocablo, te expresas bien y tienes ese capacidad innata de convencer a cualquier publico, eres un ganador.
----Un pastel de Hojaldre…eso no más…gracias…
En tanto que le preparaban su orden, Yulia Smend abrió su carpeta con los datos que Sigensman le había proporcionado sobre el reciente caso que estaban tomando, al leer el nombre de Molettini sintió como su piel se ponía de gallina, algo de él, le causaba recelo, quizás su mirada tan penetrante o su inconfundible actitud arrogante. No lo conoce en persona, y por ahora no le gustaría encontrársele, ella lo había visto innumerables veces en la televisión y su careta de hombre poco social no la disimulaba para nada, es por ello que la joven creía que Molettini era una mala persona, luego de recapacitar se dio cuenta de que ella lo estaba juzgando sin ni siquiera conocerlo, “Mala Cosa” al igual que todos hacían con ella, se sintió culpable de su ambivalencia constante, pero era ser humano y tenía derecho a equivocarse.
Mientras la joven disfrutaba de su pastel, en aquella cafetería al frente de la biblioteca de la ciudad, dos desconocidos desde la parte central de la avenida Kennedy la observaban sin perder ningún rastro de ella, fotografiaron unas cuantas veces su rostro. La joven abogada sintió como si la estuviesen observando y en una actitud energética se levanto de la silla, saco el dinero correspondiente y dejo rápidamente el lugar, miro a su alrededor y logro distinguir a los dos individuos, pero como andaban encapuchados, no pudo ver nítidamente sus rostros, estos, luego de enviar la información correspondiente de la joven por su celular, se escabulleron por entremedio de la gente, así la joven abogada perdió de vista a los seres que la hostigaban.
En tanto Molettini revisaba un expediente en compañía de los abogados de su firma.
---- Ella es la nueva integrante de Grenand SL. su nombre es Yulia Smend, salio de la Movility Status, con admirables honores. Según lo que investigaron nuestras gentes, es una muchacha de 24 años, viene de una familia bastante humilde en Deggendrof, su padre tiene un pequeño local, y su madre esta a cargo de la biblioteca del lugar, a mi parecer no es para nada peligrosa…
----…Así que se llama Yulia Smend…que interesante…
Molettini le echo un vistazo a las fotografías que le tomaron a la joven abogada.
----Es preciso que te concentres en Hoffman, Molettini… sabes muy bien que es una gran piedra en nuestro camino, además los pajaritos nuevos siempre se desenvuelven desastrosamente la primera vez, así que no te preocupes por esa tal Smend, es preciso concentrarse en los puntos fuertes de la firma.
----Joel, tiene toda la razón, Molettini, hazle caso y no te esmeres por buscarle la quinta pata al gato…
Joel Saemarck, Wladimir Frender, Leonard Urancinck son los mejores abogados de la firma de Molettini y asociados, son ellos los que defenderán la postura de Molettini y trataran de derrocar a toda costa a la firma que esta defendiendo a Grenedell, y de una vez por todas meterlo preso.
-----…El juicio final esta muy pronto de comenzar… y todos los que están implicados arderán en las llamas del infierno…incluso todos aquellos que nos estorben, se pudrirán tras las rejas.











3


Yulia necesitaba tomar un poco de aire además tenia que comprar algunas cosas para hacerse almuerzo, se vistió poniéndose algo cómodo, luego salio, camino unas cuadras y al llegar al almacén recordó que muy cerca de allí, había un local que arrendaban trajes, así que antes de que cerraran fue, justamente estaban por cerrar, pero como el dueño conocía a Yulia la atendió amablemente, estuvo bastante tiempo buscando un traje que le quedase, algunos eran muy pequeños otros muy grandes otros muy feos y desteñidos por el uso, y cuando se estaba rindiendo, encontró un traje muy bonito y de su talla, le pago al dueño y se fue contenta a su casa, poco le importaba el almuerzo, con todo el tiempo que perdió, comería algo rápido y se iría, ya que las horas pasaban precipitadamente, se pregunto el porque de la prisa que todo transcurre cuando ella quería que pasase lentamente y cuando estaba aburrida y quería que pasasen rápido las horas los minutos y los segundos se hacían eternos. Lavo el traje, dejo que se secase en el calentador, y cuando ya estaba lo suficientemente seco, se consiguió una plancha con su vecina, esa vecina que la miraba siempre envidiosamente y retaba a su marido ya que no despegaba la mirada hacia Yulia, pero que esta vez fue distinto la señora muy amable le ayudo y le presto lo que necesitaba, algo que causo extrañeza para la joven Yulia, pero en fin la tomo prestada, y cuando estaba planchando se dio cuenta de que el traje tenía un orificio, era muy ínfimo, estuvo pensando como arreglarlo, perdió bastante tiempo intentando con la aguja e hilo cerrar el orificio, pero no consiguió nada, excepto el pincharse, era un fracaso como dueña de casa, en esos momentos extraño a su madre, al mirar la hora se alarmo, se dijo a si misma “El diablo habita en los detalles” y el pequeño orificio era un detalle insignificante, pero a la vez marcaba la diferencia, aun así ya era lo suficientemente tarde, y ya nada podía hacer.
La joven sabia muy bien la ventaja que tiene el hecho de ser mujer, y aunque no era partidaria de esas mujeres que pasan todo el día tras un espejo maquillándose, tampoco descuidaba extremadamente su apariencia, a ella le gustaba verse y sentirse bien, por dentro y por fuera. Así que luego de maquillarse un poco, delinearse sus ojos y sus labios, un poco de rubor para no estar tan blanca, se proporciono un poco de perfume barato en su cuello, muñecas etc. Al cabo de minutos ya estaba lista, como por inercia se persigno, ella era católica pero de hace mucho que había dejado de creer y adorar al Dios que todos son seguidores, a su hermano algo le hicieron en el seminario, algo que jamás quiso contarlo, y en forma de rebeldía ella dejo de creer en aquella dogma que implanta la iglesia, además no le era importante, pero en este momento necesitaba una ayudita del Dios de todos, recordó una frase que su hermano siempre le decía: “Nosotros los seres humanos creemos sólo cuando nos conviene y cuando necesitamos una ayudita del de arriba lo llamamos para que escuche nuestras suplicas, cuando deberíamos creer a cada segundo que pasa sin dudar de ello, somos hipócritas y falsos” “Cuando escuches a una persona que dice que no cree, esa persona tarde o temprano lo estará llamando en silencio para que escuche sus suplicas”. Se sintió estúpida, como si algo o alguien la estuviesen sermoneando por su actitud tan ambivalente.

Al llegar al lugar, Yulia miro el edificio, se asombro por la inmensa altura, luego de haber observado minuciosamente por fuera, toco el timbre.
---Si?
---Eh…vengo…a la reunión de firmas..
---OK…espere un momento.
El guardia del lugar abrió la puerta, luego de mirar a la joven le pregunto su nombre, y como este tenia todos los nombres apuntados de las personas que asistirían, marco con su lápiz el nombre de la joven, luego le indico por donde y adonde tenia que dirigirse, ya cuando esta paso dejándolo atrás, el guardia la quedo mirando, pervertidamente.
Yulia toco levemente la puerta que le habían indicado, nuevamente un guardia le abre, le sonríe y la invita a pasar, al entrar se da cuenta de que la reunión ya había comenzado, aun así todos muy cordiales la saludaron, exceptuando al cabecilla. Algo llamo mucho la atención de la joven a parte de ser la única mujer, la mayoría de las personas que estaban en esa firma, eran rostros conocidos.
Yulia se dio cuenta que todos eran participes de la firma Grenand S.L. Esta era una de las firmas que a ella nunca se le había pasado por la mente participar, ni en sus peores sueños, su decisión no era por que todos los malos abogados fuesen a parar allí, sino todo lo contrario, ya que todos los que participan en esa firma son abogados excelentes; su decisión iba más por cuestión de ética, ya que corría el rumor que esta firma esta ligada íntimamente con la mafia italiana. Aun así, se decidió quedarse, tal vez ese rumor sea falso y además en una firma tan prestigiada ganaría mucho dinero y de eso si que estaba segura.
Un hombre más bien endeble y bastante menudo con unas gafas que cubrían casi por completo su rostro, unos ojos pequeños pero vivaces se le acerca a la joven que acababa de llegar.
---Buenas tardes mi nombre es Julián Sigensman, soy el asistente de el señor Clarkson, y si no me equivoco usted es la señorita Smend?
----Yulia Smend, mucho gusto.
----El gusto es mío señorita.
Ahora la atención de todos era para la joven, por un instante sintió que se sonrojaba, Otra persona se le acerco, un hombre muy jovial, atractivo y de muy buen aspecto, con un aire Italiano en su rostro, la observo con esa mirada penetrante pero a la vez seductora que lo caracterizaba.
----Veo que el cielo se esta desplomando a pedazos… ha caído un ángel en esta sala… permítame presentarme, mi nombre es Henrick Hoffman yo soy el mejor abogado de todos estos viejos memos… y el más joven…
Henrick le sonrió coquetamente a la joven, la miro a los ojos, le beso su mano muy afablemente y le cerro el ojo.
Hillonson Grenjanck uno de los socio-económico miro perspicazmente a Hoffman, luego le dijo:
----Bueno si tu eres el abogado numero uno del estado, entonces yo soy el misérrimo más pobre que hayas visto en la faz de la tierra.
----Eres muy bromista Grenjanck.
Tanto como Hoffman y Grenjanck, se miraban con irritación, su fervor era notado por todos los asistentes, aunque muchos de ellos estaban acostumbrados a los típicos desacuerdos y discrepancias de ambos.
La firma encabezada por Steven Clarkson un hombre alto, fornido muy elegante pero con una actitud muy paca y tajante, se acerco a Yulia, mirándola de pies a cabeza con el ceño fruncido, algo que mantenía en alerta y muy nerviosa a la joven, luego la miro a los ojos y le sonrió, la joven rompió en un suspiro.
---- ¿Cual será su decisión?
----Me quedo.
Yulia se sintió cada vez más segura de su decisión, no titubeo en ningún instante, algo que a Clarkson le agrado bastante.
----Bienvenida a la firma señorita Smend…
----Muchas gracias señor…
----Serás un buen elemento…
----Gracias por el halago…
----No… No es un halago, no suelo equivocarme con mis veredictos…
----Gracias…
El corpulento Steven Clarkson anuncio a todos sus compañeros de firma que Grenedell el miércoles a las 10 en punto haría una comida en su casa y que todos deberían asistir ya que era más bien una “business food”(comida de negocios) , además acoto que de ese mismo instante la joven Yulia era socio-participe de aquella firma. A lo que todos respondieron como un aplauso vanagloriando los atributos físicos de la joven.
Se hizo una pausa, que fue aprovechada por el mayordomo que sirvió te o café acompañado con unas galletas recién preparadas a todos los socios, esto fue del agrado de la mayoría de los asistentes ya que muchos estaban muy hambrientos dejando sus modales en otra parte menos en la oficina en la cual se encontraban.
El objetivo de todos los abogados presentes era discutir sobre el caso de Grenedell, e informar a la joven nueva, del tema(los pros y los contras del asunto). Por un instante Yulia recordó la recomendación que le hizo su profesor de ciencias jurídicas sobre la elección de firmas; estaba metida en una de las firmas más importantes del país y tenían como misión: resolver uno de los casos más polémicos que se han acontecido.






2



Al día siguiente:

Por la mañana Yulia recibió un llamado de la agencia de firmas, y como era muy temprano está no alcanzo a oír con perfección de que se trataba y cuál era la firma que la solicitaba, pero lo que si pudo apuntar bien, fue la dirección y la hora que tenía que presentarse, por lo menos era eso lo que más importaba convenciéndose a si misma, luego se baño y fue a revisar a su pequeño armario si poseía una prenda más bien adecuada para la ocasión, luego de revisar su escasez de ropa y viendo que no gozaba de nada adecuado, se afligió ya que la reunión era a las 5 y era obvio que tenía que ir bien presentada. Tomo su celular se acordó de una de esas amigas que nunca fallan cuando las necesitas, y esta era la primera vez que le fallaría ya que ninguno de sus celulares funcionaba, luego se acordó de otra y nuevamente paso lo mismo, definitivamente hoy no era su día. Poco rato después, su celular volvió a sonar, esta vez lo contesto de inmediato, era su madre.
---Yulia hija…
---Mamá…eh…hola…
--- ¿Como estas mi niña? ¿Cuándo es que te vienes para acá? Con tu padre te estamos esperando…
----Creo que por ahora lo veo difícil…
----Pero ¿porque? Si ya terminaste…debieras darte un descanso y que mejor con tus padres, ¿o es que ya no nos quieres?…
----No… no es por eso…es que puede que me integren a una firma dentro de poco…
----¡¡Que felicidad!! Te felicito hija mía…con tu padre estamos muy orgullosos de ti…eres una buena hija…

Yulia recordó cuando vivía con su familia; cuando Lucas el primogénito se llevaba todos los créditos, y siendo un muchacho muy egocéntrico y seguro de si mismo puesto que la mayoría de las cosas que él realizaba le salían bien; uno de los ejemplos más notables fue en sus estudios. Situación que ponía en desventaja a Yulia puesto que siempre fue objeto de comparación con su hermano mayor, no solo por sus padres sino por sus profesores y amigos. Cuando Lucas término la preparatoria, se metió en un seminario, desde pequeño le llamo mucho la atención todo lo que tuviera relación con la teología, aunque no iba muy acorde a su personalidad, al año nunca se supo del porque de su regreso, y su determinación tan drástica de haberse salido del seminario, pero a su regreso ya no era el mismo, su actitud había cambiado radicalmente, no mostraba sentimiento alguno por nadie, era como un zombi viviente que divagaba por los pasillos, sus padres asustados por el extraño comportamiento de su hijo, lo llevaron a diversos siquiatras, pero todo era en vano nada solucionaba la personalidad de Lucas.
Tanto como Josué y Dara trabajaban hasta tarde y nadie más que Lucas se quedaba en casa; ese día Yulia salio temprano del colegio, y como sabia que su hermano se encontraba solo en casa, prefirió irse de inmediato. Al llegar lo llamo, lo busco, pero no lo encontró, ni tampoco escucho ninguna respuesta, su corazón comenzó a latir cada vez más apresuradamente, presintiendo de que algo catastrófico estaba por pasar o había pasado con su hermano; cuando abre su recamara se encuentra con la sorpresa; del madero más alto de la habitación se intentaba colgar Lucas, sostenido por una cuerda, este al ver a su hermana pequeña le ordeno que se retirara de inmediato y lo dejara solo; la muchacha hace oídos sordos a su petición y le suplica que se retracte, y no cometa ningún error, convenciéndolo, obedeciendo al pedido de su hermana Lucas trato de soltarse, sin embargo la mesa la cual él estaba apoyado y sostenido se cayo, dejando el resto del trabajo para la cuerda que de inmediato hizo lo suyo, el joven trato de zafarse, en tanto Yulia en un santiamén recogió la mesa para que se pudiese apoyar su hermano y no muriese, pero ya era demasiado tarde Lucas yacía en aquel listón sujetado por la cuerda, la cual había sido la principal causadora de aquel suceso tan desastroso.
Pese que han pasado varios años de lo acaecido Yulia aún no puede borrar de su pensamiento el rostro de angustia y de opresión de su hermano por zafarse, pero en vez de zafarse y de poder haber salido ileso, la cuerda se apretó aun más hasta el punto de ahorcarlo sin ninguna compasión por aquel joven de 20 años; siempre se ha culpado de la muerte de su hermano ya que estuvo allí y no pudo hacer nada para evitarlo, y tiene muy presente que sus padres también la culpan, pero en silencio.
---Adiós madre.
---Adiós hija, cuídate mucho, por desgracia eres lo único que nos queda…perdón no quise decir…
---Te entiendo mamá, no sabes como te entiendo.

MIRADAS QUE MATAN




1

En la antigua Roma en él tiempo de los Augustos (Título obsequiado al máximo gobernante de la época mejor llamado “Emperador”, uno de los ejemplos más notables Octavio el Magnánimo y poderoso); él evento en él que más asistían los ciudadanos romanos eran los circos que se realizaban en él anfiteatro, una especie de estadio gigantesco; la exaltación y excitación que se concentraba entre el gladiador y los espectadores, era inmensa y esplendorosa, casi como una unión, pero sin duda lo que más excitaba al público era ver como él depredador comía y devoraba a pedazos su presa; el darwinismo era la que regía y hasta en nuestros tiempos: el más fuerte sobrevive y era aquel que se llevaba la gloria y los aplausos de la plebe; Algo muy parecido y semejante a lo acaecido en aquella época se estaba aconteciendo en la sala de tribunales N°6 en él cual se estaba desembocando una ardua y peligrosa disputa.
A la cabeza Mancio Molettini el juez más renombrado del estado, tomaría uno de los casos más cercanos que le haya tocado en toda su vida, vinculándolo de tal forma que los abogados tanto como defensor y acusante pidieron que este caso fuese tomado a manos de otro juez quien pudiese tomar un veredicto sin ninguna vinculación o sentimiento que los uniera; Teniendo Molettini que bajarse del estrado dictador, quedando como un simple hombre el cual acusa a otro de haber asesinado a su ser más querido. Por otro lado esta el acusado Lían Grenedell un tipo buen mozo de muy buena facha, educado y distinguido sobre todo por la alta sociedad, siendo uno de los economistas más grande del estado. En tercer lugar esta la prensa que transmite en vivo y en directo a millones de espectadores que rugen por el veredicto.
El fervor de Molettini era sentido por todos los espectadores del lugar, el tener que abdicar a pedido de los abogados y el jurado al caso más importante que le ha tocado tomar, y que sin duda hubiese votado a su favor sin pensarlo dos veces, era entendible; ahora todo sería distinto, cambiarían todos los planes, todo daría un vuelco de 360, y lo peor para Mancio Molettini, es que no tenía pruebas contundentes para poder acusar a Grenedell, además para todos no era novedad verlo envuelto en cosas sucias, pero siempre ha sido liberado de todas las culpas y nunca han podido culparlo, ni meterlo preso, siempre alguien o algo impide que Grenedell fuese condenado.
El nuevo juez en compañía de los jurados, dieron el aviso de que se continuaría este caso dentro de 10 días tomando en cuenta que no se tenía previsto un cambio de juez.

Yulia Smend es una joven de 24 años recién egresada de la universidad Movility Status, graduada con honores de los cuales serían un peldaño muy relevante para su próximo trabajo, dándole chance de elegir variadas firmas que la invitaban a integrarse en sus dichos grupos; su ex profesor de ciencias jurídicas le aconsejó irse a una firma que no fuese tan conocida, según él no siempre la popularidad trae cosas buenas, en cierta forma en ello discrepaba con la joven Yulia, que tenía muy en claro que la popularidad venía de la mano con el dinero, una cosa arrastraba a la otra, también sabía que no todo lo que brilla es oro, pero sí era necesario arriesgarse lo haría, aún más por su familia.
La residencia de los Smend es en un pequeño pueblo llamado Deggendrof en el estado de Baviera, el jefe de la familia Josué Smend se desempeñaba como comerciante en la antigua feria del lugar, mientras que su esposa Dara Ryan trabaja en la biblioteca del pueblo. Dara la madre de Yulia tiene una personalidad bastante tranquila, en cambio su padre Josué tiende a ser extrovertido y espontáneo, ambos son personas muy afables y cordiales rasgo que se evidencia en la personalidad de Yulia, aún así es preciso dejar en claro que la personalidad se va construyendo en el transcurso de los años muchas veces en ventaja o desventaja, aunque la tendencia a imitar algunos rasgos de parientes cercanos en este caso sus padres es inevitable y en todos los casos de familias se puede evidenciar.
La infancia de Yulia fue muy privada, en cierta forma se puede decir que no la tubo, debido de las múltiples enfermedades que tubo, eso fue influenciando que en su niñez fuese una muchacha muy tímida y reservada con sus pares por el poco contacto que tenía con ellos, la mayor parte del tiempo estaba con doctores y personas adultas, es por ello que poco a poco fue adoptando una personalidad extrovertida y de cierta forma más adelantada que todos sus compañeros por la desenvoltura en que se expresaba a sus mayores, además muchos golpes y caídas la hicieron madurar en cierta forma rápidamente ; Siempre quiso ser profesional para poder ayudar a sus padres y como en Deggendrof no había más futuro que trabajar en compañía de su padre o en la empresa pesquera, decidió irse a Nuremberg a vivir con unos parientes, siendo este él único método de poder ser alguien más importante. Desde pequeña sufrió las desventajas de ser hija de padres de situación económica más bien baja, es por ello que tenía muy en claro que si no tenía un titulo prácticamente “no sería nadie” y por ende sería pasada a llevar por todos aquellos que en cierta forma eran importantes y desarrollaban un rol más bien primordial.
Los parientes de Yulia en Nuremberg no eran muy gentiles y amables con ella, y haciendo un gran esfuerzo trabajando de noche y estudiando de día, la joven Yulia a los pocos meses de llegar a Nuremberg pudo arrendar una pequeña casa, para no tener que molestar a sus parientes, y pasar humillaciones de las cuales nunca se las contó a sus padres para no entristecerlos, y meterles más problemas de los que ellos tenían.
Mientras tanto al otro lado de la ciudad se encontraba Mancio Molettini rumbo a su casa, al llegar su esposa lo espero en la puerta para recibirlo, muy contenta esperando las buenas nuevas, este la observo, luego cabizbaja ingreso en la casa, sin ni siquiera hacer un gesto de cortesía a su esposa.
---Que es lo que te pasa? Ni si quiera me saludas?
Mancio dejo su chaqueta en el colgador, desanudo su corbata, luego se dirigió a la sala principal, su esposa lo siguió, exigiéndole una explicación, mientras que Molettini se mantenía en rotundo silencio, su esposa indignada por la actitud grosera y arrogante, nuevamente le pregunto, a lo que este aludió.
---Que quieres que te diga!! Que soy una mierda!!
Judit la esposa de Molettini rompió en llanto, situación que hizo quebrantar el corazón de Molettini, y cuando iba a abrazarla, esta lo esquivo, pegándole una cachetada en la mejilla, luego lo miro sollozante y se fue corriendo a su recamara, tal como lo hacía cuando era pequeña para evitar los retos de su padre y los show que este armaba.

Molettini se froto la sien con ambas manos, luego fue en busca de un vaso, se sirvió del whisky que tenía en su despensa de tragos, bebió un poco luego lo quedo mirando, como si estuviese descifrando su contenido químico, de repente se le apareció el rostro de Grenedell en el trago, aumentando aun más su cólera, tomo firme el vaso y lo arrojo con toda su fuerza contra el piso, partiendo en mil pedazos el vaso, y derramando por diversas partes su contenido, luego como un niño en perdida de su juguete no pudo contener el llanto, derrumbándose al sillón, golpeando los cojines, en cierta forma para desquitar toda su furia en algo, al cabo de unos minutos, sin darse cuenta se durmió. Mientras tanto Judit, para distraerse prendió su televisor, lo primero que salía era el rostro de Molettini y la noticia que seria destituido como juez en el caso del asesinato de su única hija, nuevamente ella rompió en llanto, era por ello que su esposo la había tratado de tal manera, su corazón le comenzó a apretar muy fuerte, un sentimiento de culpa la invadió, dirigió su mirada al cuadro que tenia en su velador, en el que estaban los tres sonriendo en la piscina de su casa, se veían tan felices y contentos, ella su esposo y su amada hija. Cuando no escucho ningún ruido en la sala, Judit se dirigió con una frazada en sus manos en donde se encontraba su marido. Recogió los pedazos de vidrio, ya que ese día las empleadas tenían libre, limpio el lugar, luego miro a su marido, estaba allí tirado en aquel sillón, tan indefenso y desamparado, le acaricio suavemente su frente ordenando su pelo, le beso la mejilla, y se recostó a su lado, acomodo la frazada para que alcanzara para ambos y cerro sus ojos.