
3
Yulia necesitaba tomar un poco de aire además tenia que comprar algunas cosas para hacerse almuerzo, se vistió poniéndose algo cómodo, luego salio, camino unas cuadras y al llegar al almacén recordó que muy cerca de allí, había un local que arrendaban trajes, así que antes de que cerraran fue, justamente estaban por cerrar, pero como el dueño conocía a Yulia la atendió amablemente, estuvo bastante tiempo buscando un traje que le quedase, algunos eran muy pequeños otros muy grandes otros muy feos y desteñidos por el uso, y cuando se estaba rindiendo, encontró un traje muy bonito y de su talla, le pago al dueño y se fue contenta a su casa, poco le importaba el almuerzo, con todo el tiempo que perdió, comería algo rápido y se iría, ya que las horas pasaban precipitadamente, se pregunto el porque de la prisa que todo transcurre cuando ella quería que pasase lentamente y cuando estaba aburrida y quería que pasasen rápido las horas los minutos y los segundos se hacían eternos. Lavo el traje, dejo que se secase en el calentador, y cuando ya estaba lo suficientemente seco, se consiguió una plancha con su vecina, esa vecina que la miraba siempre envidiosamente y retaba a su marido ya que no despegaba la mirada hacia Yulia, pero que esta vez fue distinto la señora muy amable le ayudo y le presto lo que necesitaba, algo que causo extrañeza para la joven Yulia, pero en fin la tomo prestada, y cuando estaba planchando se dio cuenta de que el traje tenía un orificio, era muy ínfimo, estuvo pensando como arreglarlo, perdió bastante tiempo intentando con la aguja e hilo cerrar el orificio, pero no consiguió nada, excepto el pincharse, era un fracaso como dueña de casa, en esos momentos extraño a su madre, al mirar la hora se alarmo, se dijo a si misma “El diablo habita en los detalles” y el pequeño orificio era un detalle insignificante, pero a la vez marcaba la diferencia, aun así ya era lo suficientemente tarde, y ya nada podía hacer.
La joven sabia muy bien la ventaja que tiene el hecho de ser mujer, y aunque no era partidaria de esas mujeres que pasan todo el día tras un espejo maquillándose, tampoco descuidaba extremadamente su apariencia, a ella le gustaba verse y sentirse bien, por dentro y por fuera. Así que luego de maquillarse un poco, delinearse sus ojos y sus labios, un poco de rubor para no estar tan blanca, se proporciono un poco de perfume barato en su cuello, muñecas etc. Al cabo de minutos ya estaba lista, como por inercia se persigno, ella era católica pero de hace mucho que había dejado de creer y adorar al Dios que todos son seguidores, a su hermano algo le hicieron en el seminario, algo que jamás quiso contarlo, y en forma de rebeldía ella dejo de creer en aquella dogma que implanta la iglesia, además no le era importante, pero en este momento necesitaba una ayudita del Dios de todos, recordó una frase que su hermano siempre le decía: “Nosotros los seres humanos creemos sólo cuando nos conviene y cuando necesitamos una ayudita del de arriba lo llamamos para que escuche nuestras suplicas, cuando deberíamos creer a cada segundo que pasa sin dudar de ello, somos hipócritas y falsos” “Cuando escuches a una persona que dice que no cree, esa persona tarde o temprano lo estará llamando en silencio para que escuche sus suplicas”. Se sintió estúpida, como si algo o alguien la estuviesen sermoneando por su actitud tan ambivalente.
Al llegar al lugar, Yulia miro el edificio, se asombro por la inmensa altura, luego de haber observado minuciosamente por fuera, toco el timbre.
---Si?
---Eh…vengo…a la reunión de firmas..
---OK…espere un momento.
El guardia del lugar abrió la puerta, luego de mirar a la joven le pregunto su nombre, y como este tenia todos los nombres apuntados de las personas que asistirían, marco con su lápiz el nombre de la joven, luego le indico por donde y adonde tenia que dirigirse, ya cuando esta paso dejándolo atrás, el guardia la quedo mirando, pervertidamente.
Yulia toco levemente la puerta que le habían indicado, nuevamente un guardia le abre, le sonríe y la invita a pasar, al entrar se da cuenta de que la reunión ya había comenzado, aun así todos muy cordiales la saludaron, exceptuando al cabecilla. Algo llamo mucho la atención de la joven a parte de ser la única mujer, la mayoría de las personas que estaban en esa firma, eran rostros conocidos.
Yulia se dio cuenta que todos eran participes de la firma Grenand S.L. Esta era una de las firmas que a ella nunca se le había pasado por la mente participar, ni en sus peores sueños, su decisión no era por que todos los malos abogados fuesen a parar allí, sino todo lo contrario, ya que todos los que participan en esa firma son abogados excelentes; su decisión iba más por cuestión de ética, ya que corría el rumor que esta firma esta ligada íntimamente con la mafia italiana. Aun así, se decidió quedarse, tal vez ese rumor sea falso y además en una firma tan prestigiada ganaría mucho dinero y de eso si que estaba segura.
Un hombre más bien endeble y bastante menudo con unas gafas que cubrían casi por completo su rostro, unos ojos pequeños pero vivaces se le acerca a la joven que acababa de llegar.
---Buenas tardes mi nombre es Julián Sigensman, soy el asistente de el señor Clarkson, y si no me equivoco usted es la señorita Smend?
----Yulia Smend, mucho gusto.
----El gusto es mío señorita.
Ahora la atención de todos era para la joven, por un instante sintió que se sonrojaba, Otra persona se le acerco, un hombre muy jovial, atractivo y de muy buen aspecto, con un aire Italiano en su rostro, la observo con esa mirada penetrante pero a la vez seductora que lo caracterizaba.
----Veo que el cielo se esta desplomando a pedazos… ha caído un ángel en esta sala… permítame presentarme, mi nombre es Henrick Hoffman yo soy el mejor abogado de todos estos viejos memos… y el más joven…
Henrick le sonrió coquetamente a la joven, la miro a los ojos, le beso su mano muy afablemente y le cerro el ojo.
Hillonson Grenjanck uno de los socio-económico miro perspicazmente a Hoffman, luego le dijo:
----Bueno si tu eres el abogado numero uno del estado, entonces yo soy el misérrimo más pobre que hayas visto en la faz de la tierra.
----Eres muy bromista Grenjanck.
Tanto como Hoffman y Grenjanck, se miraban con irritación, su fervor era notado por todos los asistentes, aunque muchos de ellos estaban acostumbrados a los típicos desacuerdos y discrepancias de ambos.
La firma encabezada por Steven Clarkson un hombre alto, fornido muy elegante pero con una actitud muy paca y tajante, se acerco a Yulia, mirándola de pies a cabeza con el ceño fruncido, algo que mantenía en alerta y muy nerviosa a la joven, luego la miro a los ojos y le sonrió, la joven rompió en un suspiro.
---- ¿Cual será su decisión?
----Me quedo.
Yulia se sintió cada vez más segura de su decisión, no titubeo en ningún instante, algo que a Clarkson le agrado bastante.
----Bienvenida a la firma señorita Smend…
----Muchas gracias señor…
----Serás un buen elemento…
----Gracias por el halago…
----No… No es un halago, no suelo equivocarme con mis veredictos…
----Gracias…
El corpulento Steven Clarkson anuncio a todos sus compañeros de firma que Grenedell el miércoles a las 10 en punto haría una comida en su casa y que todos deberían asistir ya que era más bien una “business food”(comida de negocios) , además acoto que de ese mismo instante la joven Yulia era socio-participe de aquella firma. A lo que todos respondieron como un aplauso vanagloriando los atributos físicos de la joven.
Se hizo una pausa, que fue aprovechada por el mayordomo que sirvió te o café acompañado con unas galletas recién preparadas a todos los socios, esto fue del agrado de la mayoría de los asistentes ya que muchos estaban muy hambrientos dejando sus modales en otra parte menos en la oficina en la cual se encontraban.
El objetivo de todos los abogados presentes era discutir sobre el caso de Grenedell, e informar a la joven nueva, del tema(los pros y los contras del asunto). Por un instante Yulia recordó la recomendación que le hizo su profesor de ciencias jurídicas sobre la elección de firmas; estaba metida en una de las firmas más importantes del país y tenían como misión: resolver uno de los casos más polémicos que se han acontecido.
Yulia necesitaba tomar un poco de aire además tenia que comprar algunas cosas para hacerse almuerzo, se vistió poniéndose algo cómodo, luego salio, camino unas cuadras y al llegar al almacén recordó que muy cerca de allí, había un local que arrendaban trajes, así que antes de que cerraran fue, justamente estaban por cerrar, pero como el dueño conocía a Yulia la atendió amablemente, estuvo bastante tiempo buscando un traje que le quedase, algunos eran muy pequeños otros muy grandes otros muy feos y desteñidos por el uso, y cuando se estaba rindiendo, encontró un traje muy bonito y de su talla, le pago al dueño y se fue contenta a su casa, poco le importaba el almuerzo, con todo el tiempo que perdió, comería algo rápido y se iría, ya que las horas pasaban precipitadamente, se pregunto el porque de la prisa que todo transcurre cuando ella quería que pasase lentamente y cuando estaba aburrida y quería que pasasen rápido las horas los minutos y los segundos se hacían eternos. Lavo el traje, dejo que se secase en el calentador, y cuando ya estaba lo suficientemente seco, se consiguió una plancha con su vecina, esa vecina que la miraba siempre envidiosamente y retaba a su marido ya que no despegaba la mirada hacia Yulia, pero que esta vez fue distinto la señora muy amable le ayudo y le presto lo que necesitaba, algo que causo extrañeza para la joven Yulia, pero en fin la tomo prestada, y cuando estaba planchando se dio cuenta de que el traje tenía un orificio, era muy ínfimo, estuvo pensando como arreglarlo, perdió bastante tiempo intentando con la aguja e hilo cerrar el orificio, pero no consiguió nada, excepto el pincharse, era un fracaso como dueña de casa, en esos momentos extraño a su madre, al mirar la hora se alarmo, se dijo a si misma “El diablo habita en los detalles” y el pequeño orificio era un detalle insignificante, pero a la vez marcaba la diferencia, aun así ya era lo suficientemente tarde, y ya nada podía hacer.
La joven sabia muy bien la ventaja que tiene el hecho de ser mujer, y aunque no era partidaria de esas mujeres que pasan todo el día tras un espejo maquillándose, tampoco descuidaba extremadamente su apariencia, a ella le gustaba verse y sentirse bien, por dentro y por fuera. Así que luego de maquillarse un poco, delinearse sus ojos y sus labios, un poco de rubor para no estar tan blanca, se proporciono un poco de perfume barato en su cuello, muñecas etc. Al cabo de minutos ya estaba lista, como por inercia se persigno, ella era católica pero de hace mucho que había dejado de creer y adorar al Dios que todos son seguidores, a su hermano algo le hicieron en el seminario, algo que jamás quiso contarlo, y en forma de rebeldía ella dejo de creer en aquella dogma que implanta la iglesia, además no le era importante, pero en este momento necesitaba una ayudita del Dios de todos, recordó una frase que su hermano siempre le decía: “Nosotros los seres humanos creemos sólo cuando nos conviene y cuando necesitamos una ayudita del de arriba lo llamamos para que escuche nuestras suplicas, cuando deberíamos creer a cada segundo que pasa sin dudar de ello, somos hipócritas y falsos” “Cuando escuches a una persona que dice que no cree, esa persona tarde o temprano lo estará llamando en silencio para que escuche sus suplicas”. Se sintió estúpida, como si algo o alguien la estuviesen sermoneando por su actitud tan ambivalente.
Al llegar al lugar, Yulia miro el edificio, se asombro por la inmensa altura, luego de haber observado minuciosamente por fuera, toco el timbre.
---Si?
---Eh…vengo…a la reunión de firmas..
---OK…espere un momento.
El guardia del lugar abrió la puerta, luego de mirar a la joven le pregunto su nombre, y como este tenia todos los nombres apuntados de las personas que asistirían, marco con su lápiz el nombre de la joven, luego le indico por donde y adonde tenia que dirigirse, ya cuando esta paso dejándolo atrás, el guardia la quedo mirando, pervertidamente.
Yulia toco levemente la puerta que le habían indicado, nuevamente un guardia le abre, le sonríe y la invita a pasar, al entrar se da cuenta de que la reunión ya había comenzado, aun así todos muy cordiales la saludaron, exceptuando al cabecilla. Algo llamo mucho la atención de la joven a parte de ser la única mujer, la mayoría de las personas que estaban en esa firma, eran rostros conocidos.
Yulia se dio cuenta que todos eran participes de la firma Grenand S.L. Esta era una de las firmas que a ella nunca se le había pasado por la mente participar, ni en sus peores sueños, su decisión no era por que todos los malos abogados fuesen a parar allí, sino todo lo contrario, ya que todos los que participan en esa firma son abogados excelentes; su decisión iba más por cuestión de ética, ya que corría el rumor que esta firma esta ligada íntimamente con la mafia italiana. Aun así, se decidió quedarse, tal vez ese rumor sea falso y además en una firma tan prestigiada ganaría mucho dinero y de eso si que estaba segura.
Un hombre más bien endeble y bastante menudo con unas gafas que cubrían casi por completo su rostro, unos ojos pequeños pero vivaces se le acerca a la joven que acababa de llegar.
---Buenas tardes mi nombre es Julián Sigensman, soy el asistente de el señor Clarkson, y si no me equivoco usted es la señorita Smend?
----Yulia Smend, mucho gusto.
----El gusto es mío señorita.
Ahora la atención de todos era para la joven, por un instante sintió que se sonrojaba, Otra persona se le acerco, un hombre muy jovial, atractivo y de muy buen aspecto, con un aire Italiano en su rostro, la observo con esa mirada penetrante pero a la vez seductora que lo caracterizaba.
----Veo que el cielo se esta desplomando a pedazos… ha caído un ángel en esta sala… permítame presentarme, mi nombre es Henrick Hoffman yo soy el mejor abogado de todos estos viejos memos… y el más joven…
Henrick le sonrió coquetamente a la joven, la miro a los ojos, le beso su mano muy afablemente y le cerro el ojo.
Hillonson Grenjanck uno de los socio-económico miro perspicazmente a Hoffman, luego le dijo:
----Bueno si tu eres el abogado numero uno del estado, entonces yo soy el misérrimo más pobre que hayas visto en la faz de la tierra.
----Eres muy bromista Grenjanck.
Tanto como Hoffman y Grenjanck, se miraban con irritación, su fervor era notado por todos los asistentes, aunque muchos de ellos estaban acostumbrados a los típicos desacuerdos y discrepancias de ambos.
La firma encabezada por Steven Clarkson un hombre alto, fornido muy elegante pero con una actitud muy paca y tajante, se acerco a Yulia, mirándola de pies a cabeza con el ceño fruncido, algo que mantenía en alerta y muy nerviosa a la joven, luego la miro a los ojos y le sonrió, la joven rompió en un suspiro.
---- ¿Cual será su decisión?
----Me quedo.
Yulia se sintió cada vez más segura de su decisión, no titubeo en ningún instante, algo que a Clarkson le agrado bastante.
----Bienvenida a la firma señorita Smend…
----Muchas gracias señor…
----Serás un buen elemento…
----Gracias por el halago…
----No… No es un halago, no suelo equivocarme con mis veredictos…
----Gracias…
El corpulento Steven Clarkson anuncio a todos sus compañeros de firma que Grenedell el miércoles a las 10 en punto haría una comida en su casa y que todos deberían asistir ya que era más bien una “business food”(comida de negocios) , además acoto que de ese mismo instante la joven Yulia era socio-participe de aquella firma. A lo que todos respondieron como un aplauso vanagloriando los atributos físicos de la joven.
Se hizo una pausa, que fue aprovechada por el mayordomo que sirvió te o café acompañado con unas galletas recién preparadas a todos los socios, esto fue del agrado de la mayoría de los asistentes ya que muchos estaban muy hambrientos dejando sus modales en otra parte menos en la oficina en la cual se encontraban.
El objetivo de todos los abogados presentes era discutir sobre el caso de Grenedell, e informar a la joven nueva, del tema(los pros y los contras del asunto). Por un instante Yulia recordó la recomendación que le hizo su profesor de ciencias jurídicas sobre la elección de firmas; estaba metida en una de las firmas más importantes del país y tenían como misión: resolver uno de los casos más polémicos que se han acontecido.
Tu idealización y contexto de tu novela están súper claros, dan motivación al lector para seguir leyendo. Sin embargo puedo interferir en algunas cosas, como que tu sabiduría de lenguaje rico ( que por cierto est{a excelente), te recomiendo que no las uses tan seguidamente; como una continuación de oraci{on o frase, le da un caracter muuy formal a lo que corresponde tu novela.
ResponderEliminarT e quiero Lena mía (:
saludos para ti niña ojala k me puedas agregar cuidate mxo soy la coni :)
ResponderEliminarbsitos bye